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Las fechas del imperio
Por Marco Vinicio Mejía - 3 de julio de 2004

Hoy se cumple medio siglo de la llegada a la capital del "Ejército de Liberación Nacional", como culminación del derrocamiento del gobierno de Jacobo Arbenz Guzmán. La invasión mercenaria ha sido ampliamente documentada y no hay heroísmo alguno en el "glorioso triunfo" de la operación patrocinada por el Departamento de Estado de Estados Unidos, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la United Fruit Company.

A este recuerdo se sumará, mañana, la celebración de la independencia de Estados Unidos. Desde 1776, la Declaración de las Trece Colonias contra Inglaterra proclamó que "todos los hombres han sido creados iguales", pero mantuvo la esclavitud en su territorio durante más de un siglo. La nación surgida a finales del siglo XVIII, en palabras de Martí, empezó por ser "cesárea e invasora". Uno de sus padres fundadores, Thomas Jefferson, previó en 1805 la expansión estadounidense hacia el sur, con la penetración en las Antillas, Centroamérica, Panamá y Sudamérica y así tendrían "un imperio para la libertad como jamás se ha visto otro desde la creación."

Luisiana pasó a poder de Estados Unidos en 1803; la Florida occidental, en 1810, y la Florida oriental, en 1821. El dilatamiento continuó en 1848 con el despojo de los territorios mexicanos de Texas, Colorado, Nevada, Arizona, Nuevo México y California. Después se dieron las expediciones filibusteras de Walker, la intervención en Panamá en 1903, la ocupación militar de Nicaragua durante 21 años (1912-1933) y en 1989 impusieron un presidente títere en Panamá. Terry Emerson dio cuenta que las "mediaciones" estadounidenses en el ámbito nacional latinoamericano alcanzaron 93 veces en 192 años.

Ese expansionismo ha sido justificado con la doctrina del "Destino Manifiesto", el cual discrimina entre elegidos y réprobos (hombres, razas y naciones). En medio del ensanchamiento, se alzó el reclamo del congresista Robert Winthrop, quien, en 1846, manifestó que "se uniría a los abogados del destino manifiesto el día en que éstos le mostraran la cláusula en el testamento del padre Adán, por la cual se les autorizaba a gobernar el Hemisferio Occidental".

El recelo hacia el expansionismo estadounidense condujo a asumir la conciencia latinoamericana. Los pensadores latinoamericanos atentos a los conflictos entre Estados Unidos y los países del Sur, encontraron en la "latinidad" una perspectiva de cohesión y esperanza para "nuestra América". La noción de latinidad arraigó porque España y Portugal no supieron ser el nudo donde se enlazaran Iberoamérica, Europa y el mundo árabe.

Se ha creído, equivocadamente, que la denominación "América Latina" fue obra de los ideólogos de Napoleón III para justificar la agresión a México en 1861. El término surgió frente al expansionismo norteamericano y no ante una de las formas históricas del imperialismo francés. La raza latina se contrapuso a la raza anglosajona, en un ambiente de alarma ante la geofagia de Estados Unidos y era patente que los objetivos territoriales continuarían.

El historicismo romántico atribuyó el avance norteamericano a la energía de la raza sajona. Frente a la América de raza sajona estaba la América de raza latina. Ambas nociones condujeron a la antítesis entre las "dos Américas" y originaron el "panamericanismo" y el "latinoamericanismo".

Más que unión continental, el panamericanismo era la convocatoria política en busca de un mercado más amplio para los excedentes de la industria norteamericana. Luis Cardoza y Aragón advirtió: "El panamericanismo no ha existido nunca, ni podrá existir mientras perdure el imperialismo: es sólo uno de sus instrumentos más peligrosos contra nuestros pueblos."

América Latina es un continente. El latinoamericanismo es nacionalidad en formación, como bien apunta Arturo Ardao, y expresa una conciencia latinoamericana que apunta a la cohesión cultural de un Nuevo Mundo amenazado por la globalización y toda clase de alienaciones, pues, para seguir a José Martí: "Todo nuestro anhelo está en poner alma a alma y mano a mano los pueblos de nuestra América Latina".

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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