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Irak se escribe con "k"
Por Marco Vinicio Mejía - Guatemala, 17 de julio de 2004

Estados Unidos cedió el poder, formalmente, a un gobierno interino iraquí, quince meses después del inicio de la guerra. El señor "W" (como llama Fidel Castro a Bush) trató de lucirse ante los demás líderes de la OTAN de que con la entrega de una simple carta cumplía la resolución 1.546 de Naciones Unidas. Los otaneros estaban reacios a comprometer la Alianza Atlántica en Irak, más allá de la instrucción de su nuevo Ejército.

El traspaso de poder no tiene mérito alguno. Sólo refleja la incapacidad de Estados Unidos para detener la violencia en un país en el cual un centenar de civiles mueren de manera violenta cada semana y continúa ocupado con alrededor de 150.000 soldados extranjeros.

Irak recupera en apariencia la soberanía, si como tal entendemos, al tenor del regio Diccionario de la Lengua Española, la "autoridad suprema del poder público", a diferencia de la soberanía nacional que "reside en el pueblo y se ejerce por medio de sus órganos representativos". Los procónsules trabajarán con el Gobierno presidido por Iyad Alaui, conocido colaborador de la CIA. Los iraquíes no contarán con las pruebas cotidianas de que recuperaron el destino de su país, ya que Estados Unidos se reservó el control de los negocios de la reconstrucción y del petróleo. Bush se empeña en exhibir el nuevo escenario con el propósito de rescatar su imagen, ante el cada vez más cercano proceso electoral en el "Norte revuelto y brutal".

A propósito de la imposibilidad iraquí de recuperar su autonomía política, propongo un ejercicio lingüístico para sustraernos de la imposición cultural de los medios y las cadenas noticiosas bajo control norteamericano. Los reportes informativos de esas agencias internacionales utilizan el nombre Iraq. La ortografía española recomienda respetar la escritura de la lengua original para los nombres propios extranjeros no hispanizados, en especial los geográficos. De acuerdo a esa recomendación, lo "correcto" sería Iraq ya que el nombre oficial del país es Al-Jumhuriya al-Iraquiya ad-Dimuqratiya ash-Sah'abiya.

Sin embargo, en esa larga denominación no se aplica la regla de que los nombres propios extranjeros se escriben en el idioma original, pues no procede de una lengua con un alfabeto semejante al español. Se trata de una adaptación de sonidos árabes a grafías españolas, pero sin ignorar que tanto la k como la q, en español, representan el mismo fonema: velar oclusivo sordo.

El Diccionario de la Lengua Española registra el adjetivo "iraquí" como "perteneciente o relativo a Irak" y también se refiere al "natural de Irak", de tal manera que hispanizó ese nombre. Es una cuestión ortográfica, abordada por José G. Moreno de Alba en sus Nuevas minucias del lenguaje (FCE, 1996). En un apartado recurre a la analogía como procedimiento adecuado para determinar la escritura del nombre, pues en el Diccionario no se encuentra ninguna palabra que termine en q y sí varias de origen extranjero cuya terminación es k como yak, cok y volapuk.

Además, la norma es que en español la q no aparece sola sino acompañada de u. En cambio, la k no tiene esa restricción. Este principio no se aplica en una voz tan poco usual como Qatar, la cual constituye la excepción y no la regla, de manera similar a la x de México.

Mi intención no es recurrir a un cómodo autoritarismo lingüístico, pues como bien advierte Julio Casares, el lexicón madrileño es un "faro" ya sea para "seguir el rumbo que señala" o "apartarse de él"; pero, "no hay contienda lingüística en América que no se ventile a la luz del Diccionario" de la Academia, "censurado por unos, acatado respetuosamente por los más y reconocido por todos como única piedra de toque confiable para contrastar la uniformidad del lenguaje común".

Mi propuesta tal vez sea ingenua e intrascendente, pero tiene el propósito de sensibilizar a los directores, colaboradores, redactores y correctores de pruebas de este vespertino de escribir Irak y no Iraq, como un gesto de inconformidad creativa que desafía la prepotencia imperial. Este pequeño pero significativo cambio sólo podría darse en La Hora, orgullo de la independencia editorial en Guatemala.

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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