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Cuba para los cubanos
Por Marco Vinicio Mejía - Guatemala, 27 de julio de 2004

Ayer se cumplieron 51 años del asalto al Cuartel Moncada, en Cuba. En la cárcel le preguntaron a Fidel Castro por el autor del frustrado ataque, a lo que respondió: "El único responsable intelectual es José Martí". La Revolución Cubana tiene como antecedente la Revolución guatemalteca, interrumpida hace medio siglo por la invasión patrocinada por Estados Unidos, la cual provocó el estancamiento socioeconómico y la polarización política en nuestro país.

Los cubanos evitaron una experiencia similar a la de 1954. Después, la situación en Nicaragua tras las elecciones de 1990 -al igual que el caso chileno en 1973-, explican la posición cubana: no puede construirse un proyecto popular o revolucionario haciendo concesiones unilaterales, con las mismas reglas de juego que Estados Unidos nunca cumplen.

Los problemas de Cuba tienen que ver con sus vínculos con los Estados Unidos, los cuales invocaron pretextos "humanitarios" en 1898 para invadir la isla, impidiéndole su independencia, la cual sólo alcanzaron el 1 de enero de 1959, 155 años después de la haitiana.

Para el brasileño Darcy Ribeiro, la política exterior de los Estados Unidos hacia América Latina la ha determinado Cuba: "allí donde todo parecía adverso, donde era mayor la penetración imperialista y más alta la rentabilidad de los inversionistas norteamericanos, donde la oligarquía local era más servil, exactamente allí fue donde primero se rompió la cadena de la dominación. Y se rompió precisamente porque se estructuró, desde los primeros pasos, como una lucha por la conquista del poder político, entregándose simultáneamente al combate abierto contra la dictadura y contra la ordenación total de la sociedad humana... Ninguna de las dos guerras mundiales, ningún acontecimiento internacional tuvo, por esto, mayor impacto sobre Estados Unidos que la revolución cubana". (1972: 356).

El "pecado" de Cuba -como los que Estados Unidos atribuyó al México de Zapata y Cárdenas, a la Nicaragua de Sandino y el sandinismo, a la Guatemala de Arbenz o al Chile de Allende-, fue proponerse un modelo propio, justo y digno, con errores injustificables pero inevitables en toda empresa humana. No puede perderse de vista que Estados Unidos no buscan "liberar" al pueblo cubano o están sumamente preocupados por su bienestar. Más que la flexibilización del sistema isleño por medio del multipartidismo y la economía de mercado, la persistente política de presiones se dirige al objetivo contrario: aumentar el endurecimiento de las medidas del régimen cubano, con el propósito de aumentar su aislamiento entre la comunidad internacional. La intención es estrangular por hambre al pueblo cubano y así distanciarlo de su gobierno.

Mantener o cambiar el modelo socialista en Cuba es una decisión que sólo los cubanos pueden asumir. Más allá de la solidaridad con el pueblo de la isla, la crítica a su sistema no puede pedirse a un país permanentemente agredido, ya que esto equivaldría a extender su acta de defunción política. Lo justo es reconocer que Estados Unidos son los responsables del carácter monolítico del Estado cubano.
El desafío es que ese sistema funcione bien, no que cambie. La última opción pondría en peligro los avances sociales alcanzados. Esto no será posible si la hostilidad de los Estados Unidos obliga a los cubanos a contraponer la apertura con la sobrevivencia.

Los logros del socialismo cubano son magníficos, pese a sus problemas y contradicciones. Es una obra compleja, construida por el propio pueblo. La única manera de defenderla es por medio de una férrea cohesión social. La opción es "abrirse" como lo pidió el papa Juan Pablo II a fines de enero de 1998: "Que Cuba se abra al mundo, que el mundo se abra a Cuba". Apertura sí, sin la injerencia de los Estados Unidos. Un abrirse de Cuba sin la destrucción de sus avances en salud, educación, vivienda y alimentación.

Los latinoamericanos no debemos preguntarnos qué queda para Cuba. La cuestión sería más bien: ¿acaso quienes están más acorralados son nuestros países y los demás pueblos del Tercer Mundo?

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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