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Cosas pequeñas
Por Marco Vinicio Mejía - Guatemala, 2 de octubre de 2004

Los dictadores han creído ser la medida de todas las cosas. Un hombre tan poderoso como Augusto Pinochet no tenía por qué ocuparse de nimiedades como la Operación Cóndor, una campaña multiestatal para eliminar a los izquierdistas en el cono suramericano.

El juez Juan Guzmán interrogó a Pinochet sobre las desapariciones forzadas de 19 opositores a su dictadura, víctimas de la represión. Cuando le preguntaron si sabía de los operativos montados para matar sin dejar evidencias, el déspota anciano respondió que él no se ocupaba de "cosas menores". Un hombre con tantos asuntos de Estado que debía resolver, no podía reparar en unas cuantas defunciones violentas.

El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 invistió a Pinochet de todos los poderes, pero la concentración de autoritarismo no implicaba que él realizara todo el trabajo. Fue un administrador eficiente que supo delegar y demostró confianza en sus colaboradores desde el inicio del cuartelazo contra Salvador Allende.
A 31 años de distancia, esa minusvaloración de los hechos talvez no tenga significado para quienes se hicieron adultos durante la dictadura. La afirmación de Pinochet no es un agravante ni un atenuante de los crímenes de que lo acusan. Sí es un agravio contra la Humanidad que haya calificado de "cosas menores" la muerte y desaparición de seres humanos. Ahora anciano, no ha dejado a un lado la brutalidad, pues con su franqueza bestial reveló su propio subconsciente al confesar la escasa importancia que tiene para él la vida de los demás.

No había necesidad de que el Supremo se manchara las manos de sangre. Sus subalternos se encargaron de dar muerte, torturar y desaparecer a los opositores de su régimen. Para los latinoamericanos es importante tener presente que con esas "cosas pequeñas" se consagró en el continente tanto la infame Doctrina de Seguridad Nacional como el abominable neoliberalismo, procesos que han dejado como cauda inequidades abismales, falsas apariencias y regresiones cíclicas.

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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