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La tragedia de nuestra expresión
Por Marco Vinicio Mejía - Guatemala, 23 de octubre de 2004

Miguel Ángel Asturias cumplió un rol central en el Congreso del Columbianum de 1965, cuando se dieron cita unos cien intelectuales, artistas y escritores para convertirla en la reunión latinoamericana más importante de esa década. El escritor guatemalteco era un autor leído y adoptado por las universidades de toda Europa; sus conferencias eran muy solicitadas y las traducciones de sus obras se multiplicaban, en especial en idiomas escandinavos. Se encontraba en la antesala de los grandes premios, cuyo "origen estratégico" fue el período italiano.

El matrimonio Asturias residía en el último piso del palacio Doria, con vista a la Piazza San Matteo. En ese apartamento genovés se encontraba la encrucijada de todos los caminos, con gente que llegaba y salía con rumbo a todos los confines del mundo. Asturias se mostraba "bondadoso, comedido y monosilábico" con todos, a quienes acogía amistosamente "con una mirada tranquila, distraída y sonriente en los ojos profundos". (1999: 384-385).

Entre los muchos visitantes en la mansión mediterránea estuvo José Manuel Fortuny, quien había viajado desde Praga, comisionado para "explorar" la reacción de Asturias, luego de que habían acordado otorgarle el Premio Lenin de la Paz. Había el temor de que rechazara el galardón, tras sus declaraciones públicas a favor de Sisniavski y Daniel, intelectuales soviéticos disidentes.

En sus Memorias, Fortuny relata que informó sobre la intención de los soviéticos de premiarlo y de "todo lo relativo al asunto de los disidentes". Asturias no vaciló ante la propuesta: "--Dígales que me sentiré muy honrado si recibo ese premio". El emisario asegura que partió con la afirmación de que iban a "luchar para que le dieran el Premio Nobel de Literatura", ofrecimiento correspondido por Asturias al llamarlo por teléfono de primero a Praga, "antes de que se anunciara por todos los medios la concesión de dicho premio". (2002: 212-213).

En 1966, Asturias trasladó su residencia a París, ya que era presidente del P.E.N. Club francés. El 6 de marzo de ese año se realizaron las elecciones generales en Guatemala, ganadas por el Partido Revolucionario que presentó a Julio César Méndez Montenegro y Clemente Marroquín Rojas como candidatos a la presidencia y a la vicepresidencia, respectivamente. El día anterior a los comicios, fuerzas de seguridad rodearon la casa en la que estaban reunidos 28 dirigentes del Partido Guatemalteco del Trabajo, quienes fueron capturados y asesinados.

Méndez Montenegro y Marroquín Rojas tomaron posesión de sus cargos el 1º. de julio de 1966, en medio de la expectativa general ya que se presentaron como el "Tercer Gobierno de la Revolución". La trayectoria revolucionaria de Méndez Montenegro propició que recibiera, durante las elecciones, el apoyo de elementos de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR).

En agosto de 1966, Asturias viajó a Moscú para recibir el Premio Lenin de la Paz. Visitó Guatemala en septiembre, en un ambiente generalizado de homenajes. El 23 de septiembre suscribió el contrato de la primera edición guatemalteca de El señor Presidente, acto realizado en el salón de sesiones del Consejo Superior Universitario de la Universidad de San Carlos, en donde también sostuvo un coloquio con profesores de la Facultad de Humanidades.
Ante la pregunta de la falta de guía para continuar la tradición en la tradición en las letras hispanoamericanas, sostuvo: "mi consejo es, en lo que toca a los poetas, escribir 'a la manera de...' Cuando uno domina toda la manera de escribir de los grandes poetas del Siglo de Oro, entonces uno va teniendo ya un dominio, porque lo primero que hay que tener es el instrumento, el instrumento verbal; la tragedia nuestra es la expresión, y para nosotros los hispanoamericanos es más difícil, porque un español ya nace con su expresión española, un francés ya nace con su expresión francesa, pero nosotros debemos adquirirla." (1968: 36).

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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