Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 1 - 2004

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Motivos de embajador
Por Marco Vinicio Mejía - Guatemala, 6 de noviembre de 2004

En 1954, Otto René Castillo formaba parte del grupo de escritores jóvenes centroamericanos que levantaron "como una bandera" la expresión de Miguel Ángel Asturias: "El poeta es una conducta moral". El salvadoreño Roque Dalton aseguró que la máxima fidelidad de Castillo al contenido de esa frase lo condujo a la tortura y a la muerte. En cambio, el propio Asturias traicionó los principios que él mismo sostuvo al aceptar en 1966 "la embajada parisina de la criminal dictadura militar guatemalteca". A partir de esa circunstancia, los escritores y artistas revolucionarios de Centroamérica debían escoger entre el camino "duro y limpio de la revolución" de Castillo y el de Asturias que conducía "a la traición y el empocilgamiento".

Miguel Ángel aseguró que durante su visita a Moscú para recibir el Premio Lenin de la Paz, los soviéticos le anunciaron que había sido designado embajador del gobierno de Julio César Méndez Montenegro en Francia. El escritor habría dudado de asumir el puesto, pero en sus conversaciones con Luis López Álvarez afirmó que, como dudara en hacerse cargo de la Embajada en París, "el propio Jacobo Arbenz y los amigos del Partido Guatemalteco del Trabajo" lo convencieron "de que debía aceptar". (1976: 146).

Esta versión ha sido corroborada por César Montes (Julio César Macías) y Roberto Díaz Castillo. El primero era miembro del Buró Político del Comité Central del PGT, junto a Bernardo Alvarado Monzón, Mario Silva Jonama y Fernando Hernández, quienes arreglaron una entrevista entre el comandante Luis Turcios Lima y Miguel Ángel Asturias. El encuentro lo organizó Roberto Díaz Castillo y se realizó el 19 de octubre de 1966, cuando el escritor cumplía 67 años, en la residencia de Amadeo García. Montes y Díaz Castillo coinciden en que Asturias le dijo a Turcios Lima: "No me tienda la mano, comandante, permítame abrazar a un pedazo de la historia de mi patria." (1997: 102 y 1998: 131).

En la reunión sólo se trató la propuesta diplomática que le formularon a Asturias. Según Montes, la "gran lealtad" del escritor lo hizo consultar al PGT antes de responder, si bien no precisaba ser embajador "para brillar en el mundo", a diferencia del nuevo gobierno que "sí lo necesitaba" a él. Alvarado Monzón argumentó que sí les convenía tener el Premio Lenin en París, pues allí les podía "dar una mano en los viajes" que hicieran "a Moscú, con documentaciones, relaciones, etc." Fue así como se le pidió que consintiera a la vez que iban a proponer "tareas a su nivel". Se escucharon otros argumentos de beneficio para la guerrilla, pero no se pensó "en las consecuencias que para el propio Miguel Ángel acarrearía el aceptar ese cargo. Así, se aprobó solicitarle que aceptara la embajada."

Rodrigo Asturias, conocido como Comandante Gaspar Ilom, reconoció que en el nombramiento de su padre prevaleció un "interés práctico", pues "decenas de guatemaltecos estaban, en ese entonces, becados en el campo socialista, en diferentes universidades. A muchos de ellos se les había vencido su documentación migratoria. Por el lugar en que vivían era imposible que la pudieran renovar y viajar en consecuencia. Es a partir del momento en que mi padre toma posesión del cargo de Embajador que todos los guatemaltecos 'interdictos' son documentados generosamente. Para mí estuvo siempre claro que uno de los motivos del beneplácito para su nombramiento fue hacer uso de esa franquicia, legítima bajo el punto de vista humanitario, pero muy onerosa bajo el punto de vista político." (1999: 422).

César Montes admitió que dejaron solo a Miguel Ángel Asturias, pues "cuando muchas voces nacionales e internacionales se levantaron para protestar por esa decisión, no salimos en su defensa. Roque Dalton, Otto René Castillo, Arqueles Morales, entre muchos otros, criticaron públicamente a Miguel Ángel por una decisión en la que la responsabilidad principal no residió en él, sino en el PGT que se lo solicitó. Años después, todos los participantes en esa reunión decisoria habían muerto".

Fuente: www.lahora.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.