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Guatemala, universo verde
Por Marco Vinicio Mejía - Guatemala, 13 de noviembre de 2004

Poco después de hacerse cargo de la Embajada de Guatemala en Francia, el 2 de enero de 1967 Miguel Ángel Asturias desmintió en el diario Le Monde que Guatemala fuera a declarar la guerra a Cuba, como lo afirmó el presidente del Congreso, Mario Fuentes Pieruccini. Asturias sostuvo que Guatemala mantenía una "estricta política de no injerencia en asuntos de otros países".

En abril de ese año participó en el Segundo Congreso de la Comunidad de Escritores Latinoamericanos. Visitó Londres en mayo y septiembre. Su amistad con el Ministro francés de Asuntos Culturales, André Malraux, permitió el envío de equipos de buzos para explorar los lagos de Guatemala. Se encontraron 420 piezas arqueológicas que fueron expuestas en el Gran Palais de París. La muestra de arte precolombino recorrió varias ciudades de Francia y de otros países europeos. Otro logro de Miguel Ángel fue el otorgamiento de 19 becas para que guatemaltecos estudiaran en Francia.

En septiembre de 1967 apareció en el país galo la primera edición de su libro El espejo de Lida Sal, obra también publicada en noviembre del mismo año por Siglo XXI de México. Es una reunión de nueve relatos que apareció veintisiete años después de las Leyendas de Guatemala. Las nuevas creaciones renovaron el germen mágico de su primera época.

Los ambientes, temas y personajes son similares a los de 1930. Queda en evidencia la impotencia y la sutileza de la cultura que subsiste en sus creencias y valores. Entre las nuevas narraciones están "Leyenda de la máscara de cristal", "Leyenda de la campana difunta" y "Leyenda de Matachines".

Lo popular surge como hilo conductor en los relatos de Lida Sal y los Juanes, a la vez que un vínculo mítico en las leyendas. Guatemala aparece con toda su magia telúrica en el dolor de Juanantes el encadenado, quien se llamaba Juan, pero que al nacer con anterioridad a su hermano gemelo que nació difunto, le quedó el Juan -antes.

Una intensidad similar se aprecia en la campana difunta, la única de todas las leyendas, anteriores y posteriores, en que su autor denota su estirpe española por medio del personaje Sancho Alvarez de las Asturias, Conde de Nova Noroña, a quien Miguel Ángel se refirió varias veces cuando le preguntaron por sus ancestros.

Guatemala también es la latitud recorrida por los Matachines -Tamachín y Machitán- cuando hacen brillar sus machetes para matarse entre sí, en la desesperación de hallar a la mujer indecisa por el amor de uno de ellos. Rascaninagua, personaje superior, trata de evitar la muerte de los dos, pero el destino se impone al quedar uno convertido en vegetal y el otro en mineral.

El sentimiento intenso y acongojado por el lugar de origen se encarna en Ambiastro, el creador-escultor-poeta que descubre el cristal de roca y se deslumbra, cegado ante el poder de la luz. Su dilema es escoger entre la oscuridad o el cosmos, lo que conduce al cautivo de la belleza a luchar con denuedo para arrancar una máscara de la roca luminosa: "Sin parar. Casi sin dormir. No podía más. Sus manos lastimadas, la cara herida, lacerado y casi ciego por las astillas y el polvo finísimo del cuarzo." La hermosa máscara "tallada en fuego blanco" se vuelve contra su creador que logra escapar gracias al auxilio de los ídolos, si bien "ya iba muerto, rodeado de flores amarillas por todas partes". Los artificios permanecen luego de rebelarse y sepultar al tallador.

Tierra que sube y gira con Juan Girador y sus hijos, Guatemala refugiada tras Juan Hormiguero y "las tablillas que cantan", geografía única de Quincajú, de los dioses y los hombres, extensión legendaria, reinventada por el escritor.

En fin, numen que Lida Sal refleja en su espejo de agua: "Guatemala sólo es igual a ella misma. Presencias y ausencias misteriosas. Lo que calla el enigma. No hace falta leer los jeroglíficos. Se leen las estrellas. El huracán azul no ha vuelto de las edades. Tornará y entonces, edades y estilos, mensajes y leyendas nos serán comunicados. Mientras tanto, gozad, gocemos de esta Guatemala de colores, verde universo verde, herido por el primer sílice caído de los astros".

Fuente: www.lahora.com.gt


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