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¿Unidad de izquierda?
Por Marco Vinicio Mejía - Guatemala, 31 de marzo de 2005

Los ex comandantes guerrilleros Rodrigo Asturias y Jorge Soto han negado que el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, les haya ofrecido ayuda financiera con la condición de que se recompusiera la unidad de la izquierda militar.

Dentro del actual panorama político no parece existir espacio para una opción de izquierda democrática. Las elecciones generales de 2003 dejaron al descubierto la inmensidad, la falta de credibilidad y el vacío de una oposición política a la derecha empresarial, despreocupada por la modernización del país.

Así como no existe sólo una definición de izquierda, ésta no es única. Quienes esgrimen la presunta noción y el aparente término aglutinador, se aferran a una tabla de salvación. La lábil y arrogante legión de náufragos no está en condiciones de elegir su propio espacio: se han resignado a ocupar el otorgado por los dueños del poder. Este proceso de intenciones presume del olor de multitudes. Fórmulas de unidad y la misma noción de izquierda son mágicos retintines en los oídos marginales. Algunos grupos se prenden el marbete de izquierda, expectantes de la incredulidad ciudadana y confiados en la manifestación súbita de las masas adormecidas.

La izquierda es un concepto histórico. A la vez, es un peso muerto. La derecha, encarnación del establishment o del status quo, no necesita certezas ni aproximaciones, mientras estén en posesión del poder. La dominación de las clases dominantes lleva a que la izquierda (más que las izquierdas) sea una concesión y un espejismo. No es una conquista social. Decir lo contrario es deshonrar a quienes ofrendaron sus vidas sin recurrir al militarismo y la violencia. Hablo de la izquierda que se desgañita o disfraza, usufructando el concepto para contribuir al ocultamiento del dominio. La división de la sociedad guatemalteca en términos meramente políticos sólo beneficia a quienes pugnan por mantener intacto el estado de cosas.

No puede anhelarse la "unidad" de la izquierda ya que en sí es una paradoja. Se quiere aplicar un concepto político a una ubicación espacial. De ahí que la consistencia no la darían los más lúcidos ni los más desprendidos, sino quienes han demostrado ser más radicales. Así, siempre estaremos desbordados por la polarización, mientras subsisten los frentes de la guerra llamada eufemísticamente "conflicto armado interno".

Fuente: www.lahora.com.gt


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