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Actualidad del Moncada
Por Marco Vinicio Mejía - Guatemala, 26 de julio de 2005
mvmejia2@intelnett.com

Hoy, 26 de julio, se cumplen 52 años del asalto al Cuartel Moncada, cerca de Santiago de Cuba, ataque que inició la Revolución cubana. Fidel Castro dirigió a unos 160 rebeldes con el objetivo de ocupar el campamento, tomar el Palacio de Justicia, de un hospital cercano y desde una estación de radio llamar a la huelga general de todo el pueblo. Los rebeldes lucharon contra una mayor potencia de fuego y superioridad numérica. Ocho atacantes murieron, doce fueron heridos y más de setenta tomados prisioneros. Con excepción de Haydée Santamaría, Melba Hernández y Ramón Pez Ferro, los demás combatientes de retaguardia fueron torturados y asesinados el mismo 26 de julio, en el cuartel.

Fidel logró escapar y se escondió en la Sierra Maestra. Una semana después se rindió para enfrentar un juicio en su contra, durante el cual se defendió a sí mismo con el famoso alegato "La historia me absolverá". Al releer el discurso, se concluye que José Martí fue el autor intelectual del asalto al Moncada: "Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres que han defendido la libertad de los pueblos".

"La historia me absolverá" es una denuncia vibrante y un programa radical para que Cuba dejara de ser una semicolonia de Estados Unidos, como ocurre con la mayoría de los países al sur del Río Bravo, en donde las clases dominantes son meras apéndices de la metrópoli, incapaces de edificar un régimen social y político relativamente autónomo. La acción del Moncada y el discurso de Fidel Castro ante sus jueces se proyecta en la circunstancia guatemalteca con una sucesión de gobiernos que han desplazado su función principal de garantizar el bienestar de las personas por la más rentable de proteger los intereses del capital. El desplazamiento del interés público por el privado, en la función del Estado, y la corrupción de las instituciones a que se refiere "La historia me absolverá", en la Cuba de 1953, es la norma en la Guatemala de principios del siglo veintiuno.

La entrega en bien de la Nación y el sacrificio de intereses personales, tiene respuesta en el pensamiento martiano de que "el verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber, y ese es el mismo hombre práctico cuyo sueño de hoy será la ley de mañana".

Fuente: www.lahora.com.gt


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