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Con olor a petróleo
Por Marco Vinicio Mejía - Guatemala, 28 de agosto de 2005
mvmejia2@intelnett.com

La retórica desafiante del presidente Hugo Chávez hacia Estados Unidos ha hecho creer que el destino de Venezuela está definido por la contradicción entre la justicia social y la libertad. Quedarse con esa visión superficial es como creer que la ocupación norteamericana de Irak es una "misión civilizadora", de llevar prosperidad y democracia a ese país después de "liberarlo" de la autocracia de Saddam Hussein. La pregunta es ¿qué tienen en común los venezolanos que defienden a su presidente y los iraquíes opuestos a los invasores? La respuesta es que sobre ellos pesa el fantasma del petróleo, no como fuente de energía sino como poder depredador de las instituciones.

La Agencia de Información Energética -un organismo especializado del Departamento de Energía norteamericano-, asegura que para el 2025 los países que conforman la OPEP originarán el 51 por ciento de la producción mundial de petróleo. Hoy esa organización tiene el 38 por ciento de esa producción y dos tercios de la misma provienen de la región del golfo Pérsico. Entre las reservas comprobadas y accesibles, Irak (112,000 millones de barriles) ocupa el segundo lugar y Venezuela (77,700 millones de barriles) el sexto. La guerra en el golfo Pérsico no sólo era "inevitable" sino "deseable" para Estados Unidos, en su afán de garantizar el suministro de las reservas de crudo de Irak. La "eliminación" de Chávez también se explica, porque el presidente venezolano promovió cobertura constitucional para la propiedad estatal de la empresa petrolera de Venezuela, el cuarto proveedor internacional del mercado estadounidense. Así como los atentados terroristas han sido un "boomerang" que regresó a las manos del atacante, la escalada indetenible de los precios del petróleo es un "desquite" hacia la política exterior de los halcones de Washington y que incide en países periféricos como Guatemala.

Lo que suceda en Irak y en Venezuela -dos lugares del mundo que están claramente al borde de las definiciones- ha afectado la estabilidad internacional, pero esto no debe llevar al engaño: la seguridad y la democracia no son las razones de los desaguisados que hemos visto en los últimos meses. Ésas son las razones que ignora el bolsillo de los consumidores de gasolina.

Fuente: www.lahora.com.gt - 270805


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