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Ser de izquierda
Por Marco Vinicio Mejía - Guatemala, 3 de diciembre de 2005
mvmejia2@intelnett.com

La izquierda es una noción política aplicada a una ubicación espacial. Representa una posición frente al Estado y presume el olor de multitudes. Es una ética personal que no depende de la adhesión a un partido político determinado. Es una noción que actúa como mágico retintín en los oídos marginales. Algunos grupos se prenden el marbete de izquierda, expectantes de la incredulidad ciudadana y confiados en la manifestación súbita de las masas adormecidas.

Ser de izquierda no implica, necesariamente, ser socialista ortodoxo. Supone cambiar tanto las nociones del liberalismo como del socialismo (sin descartar una fórmula mixta de liberalismo social o socialismo liberal). La gente de izquierda proclamaría la eliminación del sistema de privilegios causante de los monopolios y el mercantilismo. En las condiciones actuales es inaceptable un Estado permisivo del capitalismo puramente laissez-faire y la completa interferencia estatal se traduce en abusos y burocratización. La incidencia estatal tiene como mira básica el bienestar colectivo, enfrentar la pobreza, perseguir la corrupción y la delincuencia, facilitar mayor productividad, generar empleos y transformar la legislación para que deje de ser un sistema discriminativo.

No existe una definición única de izquierda, pues es una noción unívoca. En la práctica, la izquierda es un concepto histórico pero, a la vez, representa un peso muerto. La derecha, encarnación del status quo, no necesita certezas ni aproximaciones mientras esté en posesión del poder.

La izquierda ya no puede continuar desgañitándose y usufructuar el concepto pues colaborará en el ocultamiento del dominio. La división de la sociedad guatemalteca en términos políticos tradicionales sólo beneficia a quienes pugnan por mantener intacto el estado de cosas.

La reforma del Estado no se alcanzará si se concibe su reestructuración como manera de debilitarlo, en lugar de hacerlo más eficiente. En esta transformación es fundamental la participación de una izquierda aperturista, lúcida, tolerante. Ya no es el tiempo de escoger entre capitalismo y socialismo, sin puntos intermedios, sin grises, sin matices.

Fuente: www.lahora.com.gt


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