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Justicia para todos
Por Nery Rodenas - Guatemala, 11 de junio de 2007

La falta de rendición de cuentas es un mal latinoamericano.

El caso del ex presidente Alfonso Portillo se ha mantenido en la opinión pública desde hace varios años, sin que enfrente un juicio en el que se le puedan deducir responsabilidades. Y es que este ha sido el patrón de casi cualquier ex mandatario latinoamericano; sin ir tan lejos, es el caso de Jorge Serrano Elías, quien continuó su vida en la opulencia y en total impunidad.

A la administración de justicia la simbolizan como una mujer con los ojos vendados, con espada y balanza en mano, pero a la de Guatemala la he relacionado con la mala visión machista de una señora de la que todos hablan, la pretenden, le ofrecen respetarla, pero que a la hora de la verdad nadie quiere casarse, cumplir con lo prometido o formalizar una relación estable y que termina siendo la burla de todos.

Pedimos justicia, los políticos ofrecen acabar con las ilegalidades, pero los responsables de administrarla no hacen su mejor esfuerzo por cumplir la ley.

Se conocen otros casos similares en los que a funcionarios de administraciones pasadas también se les ha procesado, y me pregunto: ¿por qué en los casos de los ex presidentes no existe la misma celeridad? o ,como decimos coloquialmente: “¿Qué corona tendrán?”. Parece ser que la calidad de presidente o ex presidente es sinónimo de impunidad.

La justicia mexicana camina por la misma ruta que la nuestra, los abogados utilizan los mismos recursos con tal de entorpecer la rendición de cuentas, al final pasa el tiempo y el derecho que tenemos para ver la aplicación de la ley nunca llega. No tengo la intención de inmiscuirme con los tribunales de la hermana república, pero creo que en común no sólo tenemos la historia; también compartimos los mismos problemas. Quienes visitamos las cárceles advertimos que el grueso de la población es gente pobre que no tuvo las mismas posibilidades de defensa que tienen otros para evadir responsabilidades.

Fuera de cualquier intencionalidad política alrededor del caso de Portillo, quisiéramos que volviera a Guatemala, que agotara todas las instancias judiciales y que los tribunales a su vez actuaran con total objetividad e independencia, pero que de una vez por todas supiéramos si efectivamente le robó o no al pueblo de Guatemala.

*Director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado

Fuente: www.prensalibre.com - 100607


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