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Aumento salarial, ya
Por Orlando Blanco* - Guatemala, 2 de octubre de 2005

La situación actual requiere urgentes decisiones de Estado

Los efectos de la crisis económica están impactando en el precio de la energía eléctrica, en el incremento de los precios de los combustibles y en la pérdida del poder adquisitivo del salario.

Según las cifras oficiales, la inflación alcanzó casi el 10 por ciento en el 2004, el índice de precios al consumidor (IPC) a julio registró una inflación interanual del 9.3 por ciento, a septiembre la inflación supera el 6 por ciento, el costo de la canasta básica vital pasó de Q2 mil 398.76 en enero del 2004 a Q2 mil 645.39 en julio del 2005.

En la realidad, los incrementos de precios en muchos productos superan 30 por ciento en el mismo período. Situación agravada por la decisión del Gobierno de congelar durante dos años consecutivos el aumento al salario mínimo.

Ante esta situación, 50 por ciento de aumento al salario mínimo del campo y la ciudad, Q1 mil de incremento a los trabajadores del sector público y privado, y un aumento de Q500 a las pensiones de los jubilados; cumplimiento de las leyes laborales y la aprobación de la ley de pensión económica del adulto mayor, son las propuestas del Movimiento Indígena Campesino Sindical y Popular para hacerle frente a la crisis económica que está afectando a la mayoría de hogares guatemaltecos.

Como era de esperarse, el sector económico reaccionó negativamente a esta propuesta: el Cacif propuso un raquítico incremento de entre el 7 y 10 por ciento, única y exclusivamente al salario mínimo.

De manera más virulenta las cámaras de Industria y Agro se oponen a cualquier discusión de incremento salarial.

Como contraposición, la representación empresarial plantea la fijación del salario por productividad, a sabiendas de que el desarrollo de las fuerzas productivas en Guatemala es tan precario que imposibilita su aplicación, que técnicamente no se puede adaptar a todas las ramas laborales y que, fundamentalmente, vulnera y disminuye derechos laborales adquiridos.

En la crisis, el papel más patético lo desempeña el Gobierno. De manera irresponsable, quienes nos gobiernan están haciendo absolutamente nada, su respuesta ha sido la indiferencia, la indolencia y la apatía, actitud que no sólo genera rechazo y descontento popular, sino también abona a la ingobernabilidad.

La situación actual requiere urgentes decisiones de Estado, el incremento de los salarios contribuye directamente a amortiguar la crisis y genera estabilidad social y mantiene dinámica la economía.

Las organizaciones sociales sólo piden un salario que permita a todos los guatemaltecos/as comer los tres tiempos, educar adecuadamente a la niñez, gozar de salud, dormir tranquilos y vivir honradamente, pero parece que para los empresarios y el Gobierno esto es mucho pedir.

* Miembro del Colectivo de Organizaciones Sociales (COS)

Fuente: www.prensalibre.com


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