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¿Cuántos negocios habría que cerrar aquí?
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 25 de agosto de 2004
ocmarroq@lahora.com.gt

La Alcaldía de Asunción, en Paraguay, ordenó la clausura por tiempo indefinido de nueve supermercados que no tenían salidas de emergencia, luego de un dictamen elaborado por la comisión de verificación municipal y los bomberos que visitaron lugares públicos para tomar medidas de protección. Se informó, además, que otros siete establecimientos fueron emplazados para que en 30 días hagan modificaciones en su estructura física para facilitar las salidas de emergencia, todo lo cual es consecuencia del incendio ocurrido a principios de este mes con saldo de más de 400 muertos.

Paraguay no es un país muy distinto al nuestro, pero al menos sus autoridades muestran una actitud totalmente diferente y una determinación que aquí hace mucha falta. Porque cuando ocurrió en Guatemala el siniestro en el restaurante Punta del Este, donde murieron algunas personas por la imposibilidad de abandonar el local, nadie se preocupó por hacer alguna investigación respecto a la situación en otros establecimientos. Es más, se siguen extendiendo licencias para habilitar locales de gran concentración de personas en los que es evidente la ausencia de las más elementales normas de seguridad que pudieran prevenir una tragedia de grandes proporciones.

En Guatemala ni la Municipalidad ni los dos cuerpos de bomberos realizan inspecciones en lugares abiertos al público, y de hecho se puede decir que cada negocio hace lo que le da la gana. Si existen algunos con salidas de emergencia y otros dispositivos para seguridad de sus clientes, es simplemente porque sus propietarios tienen sentido de la responsabilidad. Pero no olvidemos que esas modificaciones estructurales y la colocación de dispositivos de alerta o para sofocar fuegos, requieren inversiones grandes que, en términos de nuestra realidad, nadie está dispuesto a hacer porque significarían una merma de las utilidades.

Si en el país se realizara una investigación seria por las autoridades y los bomberos para certificar cuáles lugares son seguros y cuáles tienen serios problemas que los pueden convertir en trampas mortales, seguramente que nos iríamos de espaldas al conocer los resultados. Pero antes tendríamos que ver que el tráfico de influencias y el soborno no tuvieran nada que ver en el proceso, porque estamos tan acostumbrados a que "todo se arregla" que habría razones para poner en tela de juicio tales informes.

Lo cierto del caso es que el cliente ni siquiera puede ser muy selectivo y tomar él mismo la decisión de asistir sólo a lugares seguros, porque éstos prácticamente no existen. Si nos limitamos a hablar de centros nocturnos de diversión, la gente tendría que recluirse en sus viviendas si decidiera no ir a los que no son seguros, porque para los administradores de tales complejos la seguridad de la gente es lo menos importante.

Creo que ya olvidamos, con mucha tranquilidad, el incendio en Paraguay; no volveremos a pensar en el riesgo de una tragedia hasta que volvamos a ser testigos de alguna, y ojalá que ello no ocurra en nuestro país. Pero así como la Municipalidad de Asunción y los bomberos cumplieron su responsabilidad, aquí las autoridades y los cuerpos de socorro no lo están haciendo.

Tomado de Diario La Hora - www.lahora.com.gt


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