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Mantendrán vivo el espectro de las PAC
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 16 de septiembre de 2004
ocmarroq@lahora.com.gt

Como se está volviendo ya tradicional, después de varias indecisiones y anuncios tan contradictorios que hasta llegaron a ofrecer un veto presidencial para el decreto que ordenaba el pago a los patrulleros de autodefensa civil, al final de cuentas el gobierno decidió que el mismo será sancionado y que se pagará a los paramilitares tan pronto como se haga una depuración de los listados. El presidente Berger dejará firmado el decreto, al menos es lo que se ha dicho hasta el día de hoy, antes de viajar a Naciones Unidas y a la Organización de Estados Americanos al finalizar la semana.

La verdad es que aparte de las cuestiones de fondo respecto a si moralmente procede ese pago y a las cuestiones legales en cuanto al decreto emitido por el Congreso, lo importante aquí es señalar que la decisión del Presidente mantiene vivas a las PAC como una fuerza que siempre estará como auténtica espada de Damocles sobre la sociedad guatemalteca y que consagra, además, el uso de la fuerza como elemento fundamental en la dinámica de nuestro país. Porque en el fondo, la única razón que hay para atender el reclamo planteado por los paramilitares, es la amenaza directa y abierta de que incendiarían el país en el caso de que el gobierno vetara la ley o se resistiera a hacer el pago que les fue ofrecido oportunamente por el presidente Berger.

En un país en el que existe una enorme volatilidad, porque se demostró que no existió nunca voluntad política para ejecutar la parte sustantiva de los Acuerdos de Paz que era la que pretendía resolver las causas del conflicto, es sumamente peligroso que se consagre el chantaje y el uso de la fuerza como instrumento de negociación. Cierto es que para el gobierno constituye un serio problema porque los riesgos de que se produjera un enfrentamiento a la hora de hacer valer la ley son muy altos, pero no puede pasarse por alto que este pago no desmonta el movimiento de los patrulleros, sino que lo avala y fortalece y, al mismo tiempo, envía un mensaje contradictorio a una población que ha ido comprobando la ausencia total del Estado de derecho.

Creo que las discusiones respecto a si los patrulleros tenían o no derecho a un resarcimiento por su servicio han sido profundas y en ellas participaron prácticamente todos los sectores. Los argumentos en contra del pago son muy sólidos, tanto desde el punto de vista económico, como desde el punto de vista moral, pero pese a todo ello, el Estado se ha tenido que rendir ante la amenaza del uso de la fuerza.

Lo que más preocupa es que las PAC van a seguir siendo un instrumento de manipulación política en la medida en que sigan siendo capaces de poner de rodillas al mismo Estado y en la medida en que políticos sin escrúpulos estén interesados en su caudal electoral. Y como las PAC pueden surgir en el futuro otras fuerzas que también usen el recurso de la fuerza y que también pueden convertirse en atractiva pieza para los juegos electoreros del futuro.

Por ello es que creo que fue un error del Presidente no haber mantenido la postura de vetar el decreto, puesto que al sancionarlo como seguramente lo hará en cuestión de horas, está consagrando la violación de la ley y, peor que eso, estará dando plena validez a los instrumentos de chantaje que se derivan de la amenaza con el uso de la fuerza.

Puede ser que sea éste uno de esos casos en que más vale un rato colorado que mil descoloridos, pero evidentemente no hay voluntad de enfrentar el desafío y sentar el precedente de que bajo presión no se puede ni debe negociar.

Tomado de Diario La Hora - www.lahora.com.gt


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