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El Día de la Paz Mundial y el descaro de Annan
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 21 de septiembre de 2004
ocmarroq@lahora.com.gt

Por correo electrónico recibí el mensaje del Secretario General de Naciones Unidas para conmemorar hoy el Día internacional de la Paz, fecha en la que repica en la sede de la ONU la campaña que fuera elaborada hace 50 años con el metal de monedas que recogieron niños de 60 países. Y dijo el funcionario que a lo largo de cinco décadas, "desde el apogeo de la guerra fría hasta la aparición de los conflictos internos en los Estados y desde la propagación del sida hasta la escalada del terrorismo, el tañido de la campana ha sido constante, nítido y genuino".

A lo largo de todo su mensaje, cuando habla del repicar de regocijo, el Secretario General de Naciones Unidas no hace una mención del papel inútil de la organización en la preservación de la paz. Annan no tuvo el valor de mencionar en su mensaje la injusta guerra en Iraq, provocada por las falsedades del gobierno de los Estados Unidos expresadas con toda desfachatez en el seno mismo del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas por el Secretario de Estado del señor Bush. Hablar de la paz mundial con esa retórica vacía que se relaciona con el tañido de una campana, sin mencionar a los miles de muertos provocados por una de las guerras más absurdas de la Historia es algo que viene a confirmar por qué Naciones Unidas es una babosada inútil.

En el Día de la Paz Mundial, el Secretario General de las Naciones Unidas debió reivindicar, aunque fuera de palabra, el papel que le corresponde a la organización como garante de la paz y condenar las acciones unilaterales emprendidas por un Estado para agredir a otro simplemente porque le dio la gana. Era el momento de desenmascarar la campaña de engaños y mentiras montada por los servicios de inteligencia de Estados Unidos y Gran Bretaña, basados en reportes interesados de los opositores al régimen de Iraq, para rescatar la autoridad del Consejo de Seguridad y de la misma Asamblea General.

Pero el tono del discurso es preludio de lo que será el tono de casi todos los discursos que se escucharán en la 59 Asamblea General de Naciones Unidas, donde los jefes de Estado no tendrán el carácter de cuestionar el papel de la organización porque eso significa cuestionar al poderoso imperio.

Sinceramente pienso que para hablar las babosadas que habló Annan en el Día de la Paz Mundial, mejor se hubiera callado por decoro y por vergüenza. Porque ni siquiera dijo que el repique de la campana ahora tiene tono plañidero por los miles de muertos, incluyendo a los mismos funcionarios de Naciones Unidas muertos en el brutal atentado de Bagdad. Muertos en una guerra que no se justifica, porque las razones que se esgrimieron para atacar al país se demostraron falsas de toda falsedad. Pero Dios libre a Annan de criticar a la potencia más grande del mundo y para ello mejor caer en el lirismo tradicional y cajonero cuando se habla de la paz, similar al tono que adoptan los déspotas cuando hablan de democracia.

Naciones Unidas ha sido generalmente una cacharpa inútil, pero más ahora que descaradamente dejó de desempeñar las funciones que le establece la misma Carta de la Organización para preservar la paz mundial. Terminó su alocución diciendo: "¡Que la campana repique con fuerza, nitidez y legitimidad en todo el mundo!" Lástima que su voz carezca de la fuerza, nitidez y legitimidad para hablar de la paz.

Tomado de Diario La Hora - www.lahora.com.gt


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