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Las dolencias de Maco Quiroa
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 28 de octubre de 2004
ocmarroq@lahora.com.gt

Desde hace varios meses Marco Augusto Quiroa viene sufriendo quebrantos de salud que le han alejado de sus funciones políticas y artísticas. En estos últimos días viajó a Cuba para someterse a un tratamiento y está de vuelta en el país pero sus amigos están seriamente preocupados por el curso de la enfermedad y haciendo votos por su recuperación.

Maco Quiroa es uno de los personajes más especiales de la Guatemala de hoy, no sólo por sus indiscutibles dotes artísticas y su enorme capacidad para comunicarse, sino que de manera muy especial por la verticalidad de sus principios políticos y la forma en que ha defendido sus creencias contra viento y marea en un mundo en el que se pregona el fin de las ideologías y él se mantiene apegado a la suya.

Siempre he pensado que uno de los grandes méritos de los personajes públicos es el de ser coherentes con sus ideas, valores y principios y en ese campo Maco Quiroa ha sido un ejemplo para muchos. Puede uno estar o no de acuerdo con su visión del mundo y de las relaciones a lo interno de las sociedades y particularmente de la nuestra, pero lo que no se puede discutir es que ha sido tenaz y consecuente para defender sus puntos de vista con absoluta honestidad. Y no deja de ser una paradoja que ahora que resultó electo diputado "por la capirucha", como decía su propaganda, las dolencias físicas le hayan apartado de sus funciones cuando tanta falta hace ese tipo de voz franca, comprometida con las cuestiones sociales y que pueda ser una especie de voz de la conciencia de un pueblo al que le hace falta ese tipo de expresiones muchas veces lapidarias por su contundencia para desnudar las carencias que agobian a tanta gente.

Hay quienes consideran que en el enfoque de Quiroa y de algunos como él, existe una marca de dogmatismo que choca con la idea actual de que han terminado las ideologías y que aferrarse a ellas constituye una falta de entendimiento de la modernidad. Pero en un país donde la práctica más común ha sido la de cambiar de filiación política y de ideologías como quien se cambia diariamente de calzoncillo, casos como el de Maco terminan siendo ejemplares. De la misma manera en que había que reconocer la consecuencia que tuvo siempre con sus ideas gente como Mario Sandoval, en el bando de la derecha, o Alfonso Bauer en las posiciones de izquierda, yo creo que intelectuales como Quiroa terminan siendo realmente ejemplares por su misma intransigencia en cuestiones que consideran fundamentales.

Creo que la última vez que platiqué con Maco fue para el entierro de un común amigo que, como él, se distinguió siempre por su verticalidad política. Estábamos dando sepultura a Alfredo Balsells Tojo cuando intercambiamos puntos de vista respecto a las tantas cosas que preocupan a los guatemaltecos que aman al país y quieren algo mejor para su pueblo. Luego seguí de cerca su campaña política como candidato de la ANN para integrar el Congreso y su forma tan peculiar de presentarse en la arena política, lo que constituyó sin duda un refresco para dejar atrás esas prácticas tradicionales y sobadas. Supe del choque que le significó el inicio de su diputación porque se topó con las aguas turbulentas y muchas veces sucias de la práctica política y él no está acostumbrado a ello. Pero le hizo fijo al tormento, hasta que su salud se quebrantó, quizá en protesta por tantas babosadas que descubrió en su nuevo papel de "representante" y que no iban con su naturaleza. Ojalá que pronto vuelva al Congreso y que su verticalidad, aunque sea voz en el desierto, sirva para representar a los que no se sienten representados.

Fuente: www.lahora.com.gt


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