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Las PAC pueden hacer lo que les dé la GANA
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 4 de noviembre de 2004
ocmarroq@lahora.com.gt

La incapacidad del Estado para preservar el orden público quedó de manifiesto ayer cuando los miembros de las Patrullas de Autodefensa Civil pudieron actuar con la más absoluta tranquilidad e impunidad hasta el punto de obligar al Organismo Legislativo a aprobar, de urgencia nacional y con el voto casi unánime de los diputados, el nuevo decreto para autorizar el pago que reclaman. No deja de ser irónico y risible que tanto el Ministro de Gobernación como el Fiscal General digan que gestionan la orden de captura de los dirigentes del movimiento, porque el día en que fueran detenidos por la fuerza pública, una movilización de patrulleros dejaría en el mayor de los ridículos al Estado, al obligar su liberación mediante el renovado uso de la fuerza.

¿Cómo pueden las autoridades anunciar que capturarán a los dirigentes del movimiento de patrulleros si ayer no pudieron controlar a esa fuerza organizada que impone su ley pasando sobre el derecho del resto de la población? No hubo policía suficiente para garantizar la libre locomoción de las personas y ni siquiera el Ejército hubiera bastado para controlar a los grupos que se adueñaron de toda la red vial y de puntos neurálgicos de la comunicación, dejando en evidencia la terrible debilidad de nuestras autoridades.

Siempre he dicho que en el caso de las PAC lo más terrible es el precedente de que el Estado de Guatemala está a merced de los grupos que dispongan usar la fuerza en medidas de hecho; somos una nación con alto grado de conflictividad, especialmente en el agro, y el ejemplo de un gobierno que se pone de rodillas cuando se produce una movilización como la de los patrulleros, es preocupante porque puede prender en otras organizaciones que también tienen capacidad de convocatoria como para hacer exigencias bajo la amenaza de paralizar al país. Claro está que cuando se trate de campesinos que no tienen el respaldo de factores de poder paralelo sino que puedan poner en riesgo a esos mismos poderes, es probable que, como ya vimos en Nueva Linda, el Estado saque "fuerzas de flaqueza" para reprimir a los manifestantes y restablecer el orden. Porque así es como operan las cosas en Guatemala y la reacción del poder es siempre aplicada con distinto rasero.

Lo que es indudable es que las PAC, con todo y su cuestionable pasado, no sólo fueron un factor político de peso en el pasado, sino que lo seguirán siendo porque demostraron su capacidad para torcerle el brazo al mismo "tata gobierno". Obviamente son objeto de la manipulación política y en la medida en que se siga confirmando su poder para imponerse a quien se les ponga enfrente, también serán una presa atractiva para los políticos menos escrupulosos que tratarán de instrumentalizarlos sin darse cuenta que al final de cuentas es el Estado de derecho el que sale afectado por la negociación y el trato que se haga con esos grupos paramilitares que siguen operando con la más absoluta impunidad.

Esta vez no se observó la firmeza que mostró la fuerza pública para satisfacer las exigencias de los dueños de la finca Nueva Linda; las feroces órdenes de los jefes policiales que fueron ejecutadas sin mucha contemplación tanto en Champerico como en los poblados donde los usuarios del transporte protestaron, no fueron giradas para garantizar el derecho a la libre locomoción de personas y mercancías. Las pérdidas provocadas ayer fueron millonarias, pero más pudo el miedo a enfrentar a los patrulleros que el respeto al régimen de legalidad y se confirmó que somos un país que se pone de rodillas ante quienes violan la ley y usan la fuerza.

Fuente: www.lahora.com.gt


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