Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 1 - 2004

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Algo que no dijo el Embajador…
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 6 de noviembre de 2004
ocmarroq@lahora.com.gt

El Embajador de Canadá acreditado en Guatemala publicó recientemente una columna de opinión en defensa de las empresas de origen canadiense que están participando en el negocio de la minería a cielo abierto en nuestro país; obviamente forma parte de sus funciones el defender los intereses comerciales de las empresas mineras con casa matriz en Canadá que desean explotar los minerales en Guatemala y desde esa perspectiva hay que entender como muy lógica y aceptable la defensa que hace de la minería.

Creo que la respuesta que en las mismas páginas de opinión de Prensa Libre le dio Magaly Rey Rosa fue contundente porque no se pueden comparar peras con manzanas y ella le marca las abismales diferencias entre Canadá y Guatemala en materia social, no digamos las que hay en cuanto a la cultura de respeto a la ley y de protección del ambiente, puesto que aquí se han visto muertos acarreando basura y a cambio de una mordida cualquier autoridad encargada de forzar al cumplimiento de las normas ambientales se hace el baboso.

Pero el tema más importante es que, como bien decía ayer nuestro colaborador Moris Polanco, del CIEN, ni que estuviéramos locos debiéramos aceptar la explotación de la riqueza minera del país a cambio de la regalía del pinche uno por ciento que establece la ley aprobada en el gobierno de Álvaro Arzú. El Embajador habló bellezas de lo que se puede hacer con el ambiente en su país y de lo que para Canadá significa el ingreso por la minería, pero nosotros hablamos de la ausencia de mecanismos de control, de la ausencia de una cultura de respeto a la legalidad y de probidad, además de la pinche regalía de uno por ciento que le corresponderá a Guatemala tras la explotación de los minerales.

Moris Polanco es un profesional que forma parte de uno de los grupos de análisis económico de corte liberal, es decir, que promueven el libre mercado como uno de los valores fundamentales de la economía y que se oponen a los mecanismos de regulación estatal. De hecho, muchos de los miembros de ese centro son egresados de la Universidad Marroquín y fieles seguidores de las doctrinas económicas que se enseñan y pregonan en esa casa de estudios. Y nos relató cómo al salir de una misa su padre, antiguo trabajador de EXMIBAL, le dijo que el cura que había criticado la minería estaba en un error porque esa actividad dejaría mucho dinero a Guatemala y que las regalías serían del 51%. Desde el punto de vista económico, Polanco consideró que era empecinamiento objetar una actividad tan rentable para el país.

Pero cuando indagó pudo constatar que la ley establece que es apenas el 1% lo que correspondería al país como regalía y cambió radicalmente su punto de vista, al extremo de afirmar que ni estando locos debiéramos aceptar ese "negocio". Eso no lo mencionó el Embajador porque, al fin y al cabo, su obligación es defender el interés de las multinacionales radicadas en Canadá y que quieren explotar los minerales de Guatemala. El Embajador estará un tiempo en nuestro país y cuando se vaya no volverá a recordar lo que pasó en recónditos lugares de nuestra geografía ni le importará si hay o no daño ecológico. Él cumple con su deber de velar, como lo hizo Puerifoy, por los intereses de las empresas de su país. Pero entenderá que nosotros tenemos también el deber, no digamos el derecho, de velar por los intereses nacionales y, como dice Moris Polanco, "Ni que estuviéramos locos…"

Fuente: www.lahora.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.