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Una confirmación importante
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 16 de diciembre de 2004
ocmarroq@lahora.com.gt

El informe de la Contraloría de Cuentas sobre el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social confirma algo que he dicho varias veces: la corrupción no fue inventada por el FRG en el año 2000 y, mucho me temo, tampoco terminó cuando ese partido dejó el poder. En efecto, la investigación realizada por los auditores no se limitó al período eferregista, sino que abarcó también el anterior que correspondió al PAN bajo el gobierno de Álvaro Arzú y arroja datos que nos hacen pensar seriamente en la dimensión del problema de la corrupción, puesto que los medios creamos el espejismo de que ese signo de deterioro moral se limitaba a una especie de asalto temporal al poder de un equipo de sinvergüenzas, como si no fuera en realidad un mal profundamente arraigado en la tradición nacional.
Posiblemente cambie el estilo de la corrupción y, hay que admitirlo, unos la cometen con cierto aire de elegancia y otros simple y sencillamente meten la mano en la tesorería para clavarse el pisto. Pero eso no hace más decentes a los primeros ni peores a los segundos, porque corrupción es corrupción, por donde se le quiera ver. En el caso del Seguro Social, los robos lloran sangre, porque se producen en perjuicio de los programas de atención a los afiliados y especialmente afectan los fondos de pensión y retiro. Pero al menos durante el gobierno anterior se produjo la captura de funcionarios del mismo régimen que habían fraguado el fideicomiso que les permitió robar cientos de millones, mientras que en los otros casos los responsables del saqueo no sólo nunca enfrentaron un juicio, sino que todavía hoy se dan el lujo de presumir de honradez.
Yo sigo pensando que la corrupción encubierta, la que no parece robo sino simplemente un "negocio", es peor porque en primer lugar va en gran escala y en segundo lugar impide que los pueblos tomen conciencia del problema. Si algo hay que valorar en el informe de la Contraloría de Cuentas es que no restringió la auditoría a los cuatro años diabólicos del FRG, sino que también incluyó los cuatro años del PAN y que la conclusión confirma de manera categórica que la corrupción es un mal epidémico en el país.
No olvidemos que en aquellos años, los fondos del Seguro Social fueron a parar a un banco del que eran directivos quienes también dirigían el IGSS y que ello les permitió mantener a flote a la entidad financiera hasta que, sin los recursos del IGSS, tuvo que ser intervenida.
Y el negocio de las medicinas, que pone en riesgo la vida de tanta gente porque resulta que compran medicamentos que tienen una etiqueta que no corresponde a su calidad y efectividad, no es cosa nueva, sino que ha existido a lo largo de la historia.
No olvidemos que parte de lo que se proponían algunos de los que estuvieron al frente del Seguro Social era la privatización del sistema y por ello ayudaron a destruir a la institución estatal encargada de ofrecer servicios a la población. Ahora, con el informe de la Contraloría, es preciso que se adopten medidas para corregir las mañas de siempre y que se ponga especial énfasis en una administración transparente del IGSS para evitar el colapso.
Y es tiempo de que el Estado asuma su responsabilidad para cubrir sus deudas con el Seguro Social, puesto que si lo hace estará evitando que miles de pensionados y jubilados se queden sin un centavo luego de años de haber formado parte del aparato productivo.

Fuente: www.lahora.com.gt


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