Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 1 - 2004

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Militares de baja en la Policía Nacional Civil
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 19de enero de 2005
ocmarroq@lahora.com.gt

Algunas organizaciones de derechos humanos han expresado su malestar por la contratación que se ha hecho de algunos antiguos oficiales del Ejército para trabajar en la Policía Nacional Civil; se trata, según las informaciones, de militares que se acogieron al retiro voluntario promovido por este gobierno el año pasado y que ahora brindan asesoría al Director de la PNC, lo que a juicio de algunas entidades constituye un error por la formación que tienen esas personas y, como declaró alguien, porque vienen de una institución marcada por la corrupción.

Personalmente creo que si la sociedad adopta esa actitud de empecinamiento, al extremo de cerrar las puertas a cualquier trabajo a quienes fueron oficiales del Ejército simplemente por eso, por tener formación militar, estamos cayendo en extremos que pueden tener muchas implicaciones. Para empezar, es evidente que la fuerza policial es ineficiente y que no cuenta con cuadros de dirección cuya capacidad haya sido demostrada en el combate al crimen. Es más, se nota la ausencia de disciplina porque muchos de los agentes hacen lo que les da la gana y se convierten ellos mismos en delincuentes.

Siempre he pensado que no se puede generalizar el estigma que pesa sobre una organización a todos sus integrantes y que sería absurdo suponer que los militares que salen de baja no tengan otro remedio que el de ir a poner una empresa de policía privada, como hacen muchos de ellos. Es preferible, si de todos modos se van a dedicar a cuestiones de seguridad ciudadana, que la experiencia adquirida a lo largo de años en el manejo de personal, sea aprovechada para mejorar los niveles de efectividad de nuestra Policía.

Guatemala no tiene un programa efectivo de formación de cuadros policiales y el tal reciclaje que en su momento se hizo para la creación de la PNC no funcionó por la simple y sencilla razón de que los seres humanos no pueden ser reciclados. El problema es que se necesita de cierto conocimiento para enfrentar las tareas de la seguridad ciudadana y para manejar una fuerza pública y eso, por desgracia, no se adquiere en la Academia de Policía. Claro está que al contratar oficiales del Ejército sería deseable que hubiera un análisis previo de los antecedentes de cada uno, como debe ocurrir con cualquier civil que se quiera enrolar en la Policía, pero descartar a un ciudadano simplemente porque vistió uniforme militar es llevar las cosas a extremos.

Yo no creo, por ejemplo, en la tesis de que todos los activistas de derechos humanos hacen de esa tarea un medio de vida y que eso es lo que finalmente les importa. Pero obviamente hay algunos que sí actúan de esa manera y al margen de si son mayoría o minoría, sería absurdo generalizar. Lo mismo pasa con el Ejército, puesto que hay evidencias sobre muchos abusos, anomalías y corrupción en la institución armada, pero sin duda hay oficiales que son honrados y que, además, tienen un alto sentido del patriotismo.

Lo mismo puede decirse de quienes militaron en la guerrilla, puesto que muchos lo hicieron por ideales y no faltarán los que lo hicieron por aventurerismo o en el camino se corrompieron. Pero generalizar siempre es malo y por ello vale la pena dar el beneficio de la duda y, lo más importante, establecer mecanismos de verificación para impedir que la mala gente se incruste en los aparatos de seguridad. El problema más grave del país es el de la violencia y es urgente encontrar soluciones inteligentes al problema, sin el apasionamiento que nos nubla la visión y nos hace ver siempre micos aparejados.

Fuente: www.lahora.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.