Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 1 - 2004

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Valdría la pena abrir las cuentas
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 24 de enero de 2005
ocmarroq@lahora.com.gt

Hace muchos años que vengo sosteniendo que la forma en que se financian las campañas políticas en Guatemala elimina toda posibilidad de afianzamiento democrático, porque el sistema opera de manera tal que los grandes intereses económicos compran a la clase política que luego tiene que gobernar para "honrar los compromisos" adquiridos durante la etapa del proselitismo. El caso de COMCEL no puede considerarse aisladamente porque es apenas una muestra de cómo funcionan las cosas y si algún día se abrieran las cuentas de los partidos y se pudiera conocer no sólo el destino sino el origen de los aportes para una campaña, entenderíamos porqué es que hemos visto tantos privilegios afianzarse en el país.

Ningún partido tendrá interés en fortalecer su estructura y organización si sabe que a la hora de las elecciones basta con realizar una costosa campaña de mercadeo, porque los candidatos se promueven como se vende cualquier mercancía. Un partido con organización en todo el país es difícil de manejar y obligaría a los dirigentes a aceptar un libre juego democrático interno, por lo que todos prefieren mantener los mínimos legales en cuanto a la estructura partidaria para facilitar el control de la organización. Una de las explicaciones sobre la fragilidad de nuestro régimen de partidos políticos está en esa visión de los dirigentes que prefieren actuar como pedigüeños que como líderes con capacidad de organización.

Claro está que para muchos de los analistas el tema actual es importante porque contribuye a evidenciar los males del gobierno anterior, pero es pasmosa la ausencia de interés en cuanto a lo que el fenómeno ha significado a lo largo de todos estos años. No hay una iniciativa, por ningún lado, para revisar la legislación a efecto de que se impida ese tráfico de influencias que se inicia cuando el político le tiene que vender su alma al diablo para recaudar fondos que le permitan hacerse propaganda.

Es tan grave la situación que los ejecutivos de la empresa MILLICOM pudieron sostener con total desfachatez lo que hicieron y por qué lo hicieron. En otros países ello daría lugar a acciones legales, pero en Guatemala no se puede porque simplemente no está tipificado como delito lo que hicieron ni violaron ninguna norma de la legislación electoral porque, cabalmente, los partidos con representación en el Congreso se han encargado de impedir hasta la menor regulación que pudiera obligarles a rendir cuentas.

Y es que el dinero para las campañas ni siquiera entra a la caja de los partidos porque nadie quiere hablar con el secretario general sino con el candidato a presidente y éste es quien maneja, directamente o por medio de allegados (testaferros, pues) lo mucho o poco que se recauda. El mismo presidente Berger acaba de decir que él no sabe detalles del financiamiento de su campaña porque fue un comité especial el que se encargó del tema y ese comité no era parte de ninguno de los tres partidos que conformaron la GANA, sino que era de los amigos y allegados del mandatario.

Si algún día trascendieran detalles de cómo se han financiado las campañas políticas en el país, se esclarecerían muchos de los grandes negocios y porqué tanta gente y empresas gozan de enormes privilegios en Guatemala. Obviamente eso se mantiene en secreto y salvo que existan filtraciones como la que hubo en COMCEL ahora, los detalles se guardan celosamente. De no ser porque José María Coma dejó largas colas en la empresa de telefonía celular, seguramente que nadie hubiera conocido de esos cheques. Y no olvidemos que además de financiar la campaña de Portillo, usó a COMCEL para dar la fafa más grande a la prensa con el premio COMCEL - APG que es una vergüenza para el gremio.

Fuente: www.lahora.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.