Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Informar nunca ha sido dañino
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 18 de marzo de 2005
ocmarroq@lahora.com.gt

Hay entre quienes dirigen los destinos de los países la idea de que ellos sí que lo saben todo, mientras que los otros, los que critican o cuestionan, son ignorantes que no tienen suficiente información sobre la realidad y que por ello se empecinan en posturas trasnochadas. Varias veces he escuchado a quienes se sienten estadistas descalificar las voces de oposición con ese argumento, pero nunca he visto que los informados, los que se supone que tienen los datos suficientes para tomar sus decisiones, se decidan a compartir la información con la gente. Es más, muchos creen que hay informaciones que la gente ni siquiera entendería y por eso no se molestan en trasladarla.

Alrededor del tema del Tratado de Libre Comercio creo que hay mucho de ello, porque el Gobierno lo considera positivo y quiere que la gente acepte su palabra en ese sentido, pero sin el menor esfuerzo por hacer el tratado comprensible para la población a efecto de que ésta entienda de qué se trata todo este rollo. Es más, sostengo que ni entre quienes lo objetan ni entre los que lo respaldan, hay un porcentaje siquiera significativo que se haya tomado la molestia de leer e interpretar todo el contenido de ese voluminoso expediente.

ASIES hizo esta semana un esfuerzo por desmenuzar el Tratado para explicarlo de manera objetiva, señalando lo que considera sus puntos positivos y las dificultades que representará para el país. Pero esa función debió ser del Gobierno y tenía que haberse dado oportunamente, porque resulta que primero se produjo la aprobación por 126 diputados de los cuales ni siquiera el cinco por ciento supo qué estaba decidiendo, y se pretende que la gente acepte sin chistar un cambio que despierta cuando menos suspicacias que no se pueden desestimar simplistamente.

Puede ser cierto que quienes se oponen al Tratado lo hacen por ignorancia, pero también es cierto que muchos lo apoyan también por ignorancia. Lo importante, al fin y al cabo, sería que unos u otros adoptaran posiciones como resultado de una adecuada información. Que los términos del Tratado son muy técnicos y los legos en materia económica se quedarían en gallo; posiblemente sea cierto, pero un técnico que no es capaz de explicar sus conocimientos con lenguaje comprensible para la población no es un buen técnico sino una nueva y peligrosa forma de demagogo, porque arropado por la protección que da su supuesta autoridad científica, pretende que la gente se trague cualquier patraña.

Contra la opinión de muchos dirigentes, la gente no es estúpida y comprende razones; yo estoy convencido que es mucho más fácil gobernar a un pueblo que tiene suficiente información que hacerlo con pueblos desinformados que, por lo mismo, son presa de confusiones y que pueden caer en juegos interesados de uno u otro lado. Porque no hablemos babosadas: sobre el TLC todos tienen su propia agenda que, para desgracia de Guatemala, nada tiene que ver con la agenda del país.

El hecho de que se haya aprobado el Tratado no quiere decir que ya no haga falta informar de su contenido. Esos instrumentos son útiles si son comprendidos y si la gente los interpreta y utiliza. De lo contrario, quedan como los acuerdos de paz, es decir como herramienta al servicio de unos pocos aprovechados que no sirven en absoluto para propiciar la mejora del país.

Fuente: www.lahora.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.