Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Ante la creciente demanda social
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 14 de abril de 2005
ocmarroq@lahora.com.gt

Por iniciativa del partido de gobierno, se está analizando en el Congreso el proyecto para aplicar sanciones penales para quienes participen en las distintas formas de protesta social; lejos quedan aquellos días en los que Vinicio Cerezo dijo que las manifestaciones populares eran "la música de la democracia" y los dirigentes de los grupos de presión del sector popular serán sometidos a procesos criminales cuando los manifestantes incurran en actos que afecten al resto de la población, sobre todo con la interrupción del tránsito.

La verdad es que el Estado ha ido perdiendo capacidad de atender las demandas sociales y ello se traduce en los niveles de descontento actuales. Lejos de buscar fórmulas para atenuar la presión satisfaciendo elementales necesidades que plantean los grupos, lo que se hace es recurrir a la práctica de reprimir las manifestaciones, lo cual puede en determinado momento dar la apariencia de tranquilidad, pero hará que por debajo vaya creciendo toda una ola de malestar que puede terminar con manifestaciones mucho más graves de las que ha tenido hasta la fecha.

El problema es que seguimos siendo una sociedad demasiado fragmentada y ajena al diálogo como instrumento para dirimir conflictos; es tradicional nuestra incapacidad para articular grandes consensos respecto a los temas fundamentales, lo que genera imposiciones que son generalmente rechazadas por quienes sienten, con o sin razón, que pueden ser afectados por las políticas de gobierno. Obviamente criminalizar la protesta social tendrá los efectos de una olla de presión, puesto que los diferentes sectores no tendrán para nada válvulas de escape y ni siquiera podrán sentir la catarsis de las manifestaciones en las que expresan su descontento, lo que nos debe recordar que ya transitamos por ese camino y los resultados no fueron para nada constructivos.

Yo creo que tiene que haber una postura de respeto al derecho ajeno, tanto de parte de quienes manifiestan como de parte de las autoridades que debieran tomar en cuenta que el descontento no es casual ni producto de agitadores, sino sentimientos muy concretos de un pueblo que se siente insatisfecho de la realidad que le toca vivir. Tan insatisfecho que el mayor objetivo de buena parte de la población es emigrar, arriesgando mucho, para encontrar una oportunidad allende nuestras fronteras.

Pero la salida aparentemente fácil de endurecer sanciones para castigar a quienes participen en acciones de protesta nunca ha dado resultados en el largo plazo, sobre todo porque jamás se han acompañado las medidas represivas con acciones que apunten a la solución de los conflictos mediante la atención de los verdaderos y profundos problemas que cotidianamente viven muchos de los habitantes del país. Se usa la fuerza simplemente para asegurar el sistema, sin tomar en cuenta si el sistema está o no funcionando.

Evidentemente en Guatemala hay muchas cosas que tenemos que cambiar y la presión social tendría que ser un acicate para que nuestras autoridades comprendieran el enorme desafío que representa el estancamiento económico, cultural y social del país. En cambio, pretendemos borrar el descontento mediante la aplicación de leyes que lo reprimen, pero no lo hacen desaparecer y no hay que ser genio para entender que toda presión acumulada sin válvulas de escape, termina por provocar explosiones. Lo que vale para la física vale para lo social y es necesario que existan esos mecanismos que alivien la presión. Lo otro es ignorar una realidad lacerante y poner al país en un riesgo muy grande de repetir errores ya experimentados con trágicas consecuencias.

Fuente: www.lahora.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.