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Los mecanismos del diálogo sobre las concesiones
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 20 de mayo de 2005
ocmarroq@lahora.com.gt

Según lo que se ha informado, el Gobierno decidió convocar a personalidades para participar en el diálogo sobre la Ley de Concesiones, en un esfuerzo por dar a esa práctica una nueva modalidad. Creo que es importante que se dé espacio a personas que tienen conocimiento e interés sobre el tema, pero indudablemente que es preciso dar su lugar a los sectores para que los resultados del diálogo puedan ser de alguna manera trasladados a la sociedad.

Cierto es que los sectores pueden ser cuestionados en cuanto a su representatividad y de hecho muchos de ellos no la tienen y sus dirigentes prácticamente hablan a título personal porque muchas de las llamadas representaciones del país son en verdad cupulares sin contacto con la pretendida base. Pero en aras de la gobernabilidad es importante contribuir a integrar el tejido social y ello no se logra con actuaciones de tipo puramente personal, por notables y destacados que puedan ser los individuos participantes en un proceso de diálogo sobre cuestiones que afectan a toda la población.

Creo que es importante que se reconozcan espacios para quienes actúan en nombre de los sectores sociales, lo que no se refiere simplemente a los dirigentes populares, para que la apertura del Gobierno para discutir la Ley de Concesiones se convierta en un instrumento para avanzar en la gobernabilidad del país mediante la implementación de un diálogo que le dé cierta consistencia a la organización social del país. No podemos pretender que a estas alturas un diálogo nacional se haga con notables o con personalidades, mucho menos con participaciones simplemente individuales porque caeríamos en una situación poco edificante y constructiva.

Posiblemente sea necesario detectar nuevos actores sociales porque no sólo los que aparecen cotidianamente en los medios son quienes pueden hablar en nombre de importantes sectores y para ello puede servir el diálogo. Recordemos que los periodistas tenemos ya en nuestras agendas ciertos nombres de personas a quienes consultamos de acuerdo con determinados temas por considerar que son conocedores o que tienen opinión al respecto, pero ello no quiere decir que sólo los que nosotros visualizamos sean los representantes de la sociedad. Hay otros que tienen mucho que decir pero al no ser visitantes asiduos de las páginas de los diarios o de las pantallas de televisión, como que permanecen invisibles.

La labor del Gobierno, si se quiere en realidad ayudar a estructurar a la sociedad y facilitar la gobernabilidad, tendría que ser la de detectar esas representaciones, acaso hasta más auténticas y legítimas que las que nosotros los periodistas hemos ido construyendo o que algunos dirigentes se han asignado a base de protagonismo, para que los acuerdos en temas como la Ley de Concesiones no vayan a quedar como los que se firmaron con el proceso de paz, es decir, como términos de referencia para que los académicos se den cuenta de lo que nos falta, pero no como programas o planes de acción para resolver los problemas del país.
Así como no creo válido excluir a los sectores, tampoco creo que se deba excluir a personalidades, sobre todo si son expertos técnicos en la materia. Pero limitarse a dialogar con ellos podría ser contraproducente porque con ello se terminaría de eliminar los pocos vestigios que hay de organización y tejido social.

Fuente: www.lahora.com.gt


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