Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Ni pensar en la extradición de Posada
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 23 de mayo de 2005
ocmarroq@lahora.com.gt

"Sabía demasiado", es una de las razones que utilizan mucho los autores de novelas de misterio para explicar y justificar la eliminación de alguna persona. Ese es, sin duda alguna, el caso del señor Posada Carriles, quien tras haber permanecido varios meses tranquilamente en territorio norteamericano, fue capturado por el delito contra las leyes migratorias por su ingreso ilegal al país y será sometido a proceso. Venezuela y Cuba reclaman la extradición de Posada Carriles por su reconocida participación en actos de terrorismo que incluyen la voladura de un avión de Cubana de Aviación y los atentados con bomba contra varios hoteles en La Habana, mismos que tenían la finalidad de aterrorizar al turismo y así evitar que el gobierno de Castro recibiera divisas frescas.

Pero Posada Carriles no es un tipo que haya actuado por sus pistolas, sino que desde los años sesenta tenía vínculos con la Agencia Central de Inteligencia y si fuera extraditado en cumplimiento de las normas del derecho internacional, seguramente que cantaría más de la cuenta y sus antiguos (o actuales) empleadores serían puestos de pinto y colorado. Por esa razón es que Washington tiene que hacer todo lo posible por evitar que el confeso terrorista, quien reconoció sus crímenes públicamente en una entrevista con el New York Times, pueda ser interrogado por autoridades de otros países.

Ya sabemos que el derecho internacional no tiene mucha validez en estos días; si ni siquiera el peso del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sirvió cuando se discutía algo tan trascendente como la decisión de atacar con todo el poderío de una gran potencia a Irak, mucho menos va a servir el conjunto de normas internacionales para decidir la extradición de quien ha sido un eficiente peón al servicio de la ya vieja política de Estados Unidos respecto a Cuba. Posada Carriles es y ha sido un eficiente ejecutor de órdenes y por lo tanto recibirá el trato que como tal le corresponde para no comprometer a quienes le dictaron instrucciones sobre lo que debía hacer.

No existe autoridad en el mundo capaz de hacer que se respeten las normas establecidas de la convivencia internacional porque obviamente prevalece la ley del más fuerte y todo lo demás sale sobrando. Creo que el caso de Posada Carriles es apenas una de las tantas muestras de la inutilidad del derecho internacional en estos tiempos, porque igual con el trato a los prisioneros de guerra que con el trato a un terrorista que ha sido útil a la causa, la decisión suprema se toma en Washington sin derecho a reclamo o apelación. ¿Acaso un país latinoamericano tiene facultades para cuestionar una decisión del Departamento de Justicia de Estados Unidos, aunque violente reconocidas normas del derecho internacional?

Si las Naciones Unidas y la Cruz Roja no han logrado asegurar el trato humanitario a los prisioneros en la guerra contra el terrorismo y se suceden acciones de tortura física y psicológica, ingenuo sería suponer que en este caso se hará una excepción y que las autoridades norteamericanas van a tomar en cuenta viejos tratados de extradición suscritos con pequeñas repúblicas bananeras. Es más, cuando ellos han requerido una extradición no se observan las formalidades sino que simplemente llegan y se llevan a quien quieren en lo que sería tipificado como un secuestro si fuera cometido por otro país.

Posada fue un elemento útil y posiblemente ya no lo sea por su edad. Pero, como se dice en las novelas, "es un hombre que sabe demasiado."

Fuente: www.lahora.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.