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Una nueva sección de anuncios clasificados
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 4 de octubre de 2005
ocmarroq@lahora.com.gt

Países en Alquiler debiera ser una nueva sección de los avisos clasificados y en la misma podría leerse: "País Independiente, con derecho a voto en la ONU y dispuesto a inscribirse en otras organizaciones mundiales, ofrece sus servicios a cambio de donaciones, préstamos o regalos en especie. Garantizada la aprobación del Congreso de la República para dar validez a cualquier trámite que se solicite." Y por supuesto, para desgracia e indignidad de los guatemaltecos, nuestro país figuraría en la lista de los que están en pública subasta.

No hay papel más indigno para una Nación que el que nuestras autoridades han asignado a la República de Guatemala, ofreciéndola como si fuera proxeneta para vender sus servicios al mejor postor. Taiwan necesita algunos votos para mantener viva su causa en el seno de Naciones Unidas y nuestro país asegura el propio a cambio de préstamos, de computadoras, de motocicletas y hasta de cheques para los gobernantes. Sabiendo nuestra "buena disposición" y lo barato que salimos, Japón vio la oportunidad de asegurar una posición ventajosa para seguir cazando ballenas impunemente y ahora nuestro dócil Congreso está aprobando la iniciativa que nos permitirá ser flamantes miembros de la Comisión Ballenera Internacional, entidad que regula la caza de los cetáceos para evitar su extinción.

Resulta que Japón ha enfrentado la oposición de países que realmente se preocupan por proteger esa especie e impedir que un exceso en la explotación pueda significar un daño irreparable. Y ni lerdos ni perezosos, los japoneses acudieron a las páginas de los anuncios clasificados para ver cuáles son los países que se alquilan o, peor aún, que se venden al mejor postor y que por un plato de lentejas acomodan su política exterior.

Ni siquiera en la indignidad que hubo muchas veces en el manejo del tema de Belice hay una postura tan abyecta como la que representa nuestra política exterior en la actualidad, orientada a servir de alfombra a intereses bastardos. Poco importa que todo el mundo sepa que en materia de ballenas no tocamos pito y que ni tenemos expertos ni interés directo en el asunto, porque al fin y al cabo, nuestros delegados sólo tienen que ir a emitir su voto a favor de la línea que imponga Tokio.

Yo me resisto a identificarme con un país que está en pública subasta o que se presta para alquilar su posición en los foros internacionales a cambio de donaciones, ayuda en efectivo o préstamos. Me resisto a considerarme parte integral de una nación que renuncia abiertamente a su dignidad y soberanía y que se coloca en papel de proxeneta, como aquellas que antes se sentaban en la 17 calle y ahora en la línea, mostrando su menguada figura para atraer clientes.

Nuestro tenebroso y grave precedente en el caso de Taiwan nos ha colocado en un triste predicado internacional, al punto de que es públicamente conocido que somos un país que se alquila o que se vende. Los japoneses no tuvieron más que seguir la huella de nuestros votos en la ONU en el tema de la isla de Formosa para entenderlo y venir prestos a reclamar un voto dócil para la Comisión Ballenera Internacional, seguros además de que aquí quien más sabe de ballenas es aquel que a lo mejor leyó el libro de Pinocho. Da vergüenza y provoca rabia ver a dónde han llevado a nuestra Patria...

Fuente: www.lahora.com.gt


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