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Están matando su gallina de huevos de oro
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 22 de octubre de 2005
ocmarroq@lahora.com.gt

Para muchos empresarios, la libertad económica y la ausencia de regulaciones estatales ha sido una verdadera gallina de huevos de oro lograda a base de una insistente prédica sobre lo que significa la oferta y la demanda y cómo es que los precios al ser fijados por ambos factores terminan siendo los adecuados para los bienes. Durante años se ha venido insistiendo en que nada hay peor que la regulación estatal que interfiere con la libertad económica porque la misma desestimula la producción y hace que los artículos sean escasos aunque puedan ser nominalmente más baratos.

Sin embargo, en circunstancias como las que estamos viviendo actualmente se demuestra que hay algunos empresarios que parecen empeñados en matar esa su gallina de huevos de oro, porque es tal la forma en que especulan y se burlan de los factores de la oferta y la demanda, que obligarán tarde o temprano a las sociedades a retomar la necesidad de medidas reguladoras para impedir los abusos. Y es que resulta indiscutible que el consumidor se encuentra en absoluto estado de indefensión, puesto que la existencia de oligopolios hace imposible que pueda dependerse de las leyes de la oferta y la demanda.

Veamos el caso de los combustibles, incluyendo el gas propano, en el que existe evidentemente una serie de maniobras especulativas que evidencian que el sistema de mercado tiene tantas imperfecciones y agujeros, que si el Estado no toma medidas para evitar los abusos, está incumpliendo con sus deberes elementales. Porque no puede ser que nos sigan viendo la cara de mulas cuando suben los precios de los derivados del petróleo, ya que las alzas se producen siempre de manera automática cuando hay el menor asomo de incremento en el mercado mundial, mientras que cuando en ese mismo mercado se reduce el precio del crudo, los efectos tardan semanas en sentirse en nuestro país.

Obviamente las autoridades no son tan pendejas y se dan cuenta de lo que está ocurriendo y de la forma en que nos han tomado la medida a los consumidores, pero no hacen nada porque se escudan en que la existencia de un mercado libre les ata las manos para que no interfieran en materia de precios. Saben perfectamente que nos están sangrando y no hacen nada, lo que resulta además muy comprensible porque ahora vivimos bajo un régimen de corte empresarial. Pero lo que tiene que entenderse es que tarde o temprano el pueblo terminará eligiendo a otro tipo de gobierno, menos identificado con esas tendencias económicas que a la larga no han sido capaces de generar el crecimiento económico que tanto pregonan ni, mucho menos, el derrame de bienestar que insinúan, y la desesperación terminará dirigiendo la nave en una dirección distinta.

Puede ser que sea alguien con algún sentido de responsabilidad que simplemente establezca mecanismos para evitar abusos, pero también puede ser alguien que imponga políticas de corte populista que manden al chorizo a todos los que han sangrado implacablemente al consumidor y lo haga de manera grotesca. Lo que no se puede dudar es que esa gallina de huevos de oro está entrando en período de agonía, por lo tanto que le han querido sacar sus devotos y fieles seguidores.

Fuente: www.lahora.com.gt


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