Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

La dignidad y la determinación de una frágil mujer
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 26 de octubre de 2005
ocmarroq@lahora.com.gt

Ayer murió a los 92 años Rosa Parker, mujer que es conocida como la madre del movimiento por los derechos humanos en Estados Unidos, y quien el 1º. de diciembre del año 1955 tuvo un gesto de dignidad, acompañado de tremenda determinación, que cambió la historia en ese país. En efecto, cuando viajaba hacia su trabajo, sentada en uno de los buses de Montgomery, estado de Alabama, Rosa Parker se negó a cederle su asiento a un hombre blanco que le reclamó el lugar. La “ofensa” al pasajero blanco y al sistema de transporte público de Montgomery hizo que fuera enviada a la cárcel.

Su caso, sin embargo, atrajo la atención de toda la población negra de Montgomery que decidió hacer un boicot a la empresa de buses que duró 381 días. Desde los púlpitos y mediante volantes, a partir del 4 de diciembre se convocó a la población de color para que no usara los autobuses y durante más de un año ninguno de ellos los abordó y caminaron desafiando inclemencias del tiempo para respaldar la dignidad de la vendedora de una tienda de departamentos, la frágil Rosa Parker.

En aquellos años, ya de la segunda parte del siglo XX, los negros no podían entrar a cualquier sitio ni podían mezclarse con los blancos en los buses del transporte público en la mayoría de estados del Sur de los Estados Unidos. El movimiento de los derechos civiles que luego dirigió en forma pacífica y brillante el doctor Martin Luther King Jr. tuvo un clarísimo antecedente en ese gesto sencillo pero que, visto en el contexto de la época, fue de una valentía tremenda. Los negros eran menos que ciudadanos de segunda clase y que uno de ellos, sobre todo mujer, se negara a ceder su asiento en un bus a un hombre blanco, era impensable y, como se comprobó, suficiente para enviar a la cárcel a la desafiante dama.

Y tan importante como su gesto, ejemplar sin duda alguna, fue la reacción solidaria de los miles de negros que como ella vivían discriminados en Montgomery y en buena parte de los Estados Unidos. Porque si su gesto hubiera sido aislado, si lo que ocurrió esa fría mañana de diciembre no trasciende y su carceleada llega a ser el punto final de su acción, seguramente que ni Luther King ni nadie hubiera logrado avivar el movimiento de los derechos civiles.

Es impresionante el gesto de Rosa Parker, pero más lo fue la de todos sus hermanos que decidieron manifestar de forma pacífica su descontento hasta lograr, más de un año después, que la Corte Suprema declarara inconstitucional la discriminación en el sistema de transporte público. Sin el boicot unánime de los negros, que no usaron durante 381 días el sistema de buses, la actitud heroica de Rosa Parker jamás hubiera alcanzado la dimensión que tuvo.

Ya antes ella se había opuesto a usar la puerta trasera de un bus, como era obligatorio para los negros, y el gesto es poco conocido hasta la fecha. Pocos saben que desde el final de la Segunda Guerra Mundial ella se indignó porque a su hermano, que peleó defendiendo a su país, lo seguían tratando como esclavo o, peor que eso, como un animal a su vuelta a Estados Unidos. Y ese fue el caldo de cultivo para su dignidad.

Pero repito que ella fue la chispa y que el respeto a la dignidad de todo un pueblo vino sólo cuando los negros decidieron no someterse. Decidieron reclamar sus derechos, en forma pacífica pero firme para evitar más abusos. La lección para nosotros es que no basta el ejemplo de un gesto digno, si no hay respuesta de un pueblo que también decida actuar con dignidad.

Fuente: www.lahora.com.gt - 251005


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.