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El polémico tema del control de la natalidad
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 21 de noviembre de 2005
ocmarroq@lahora.com.gt

Don Alan Cosillo es un lector de La Hora que desde lejanas tierras nos comparte con frecuencia sus puntos de vista y, como él dice, hay ocasiones en las que coincidimos y otras en las que se difiere. Ahora me envió una nota relacionada con la ley de acceso a la salud reproductiva y en la misma cuestiona nuestro enfoque. Dice así el distinguido amigo: "Don Oscar: generalmente comparto gran parte de los criterios editoriales del Diario La Hora. Sin embargo, ir en contra de una ley de información sobre el derecho de las familias al acceso de planificación familiar va en contra de generar un mejor futuro para el país. Las personas pueden decidir por sí mismas si usan o no un método de planificación familiar, pero del mismo modo tienen el derecho a saber qué métodos existen. Es por eso, que la posición de cada persona estará definida por sus convicciones que en muchos casos pueden ser referentes a su religión y propia moral, pero esa es una opción propia de carácter individual.

Ante la realidad nacional, donde la comunidad guatemalteca tiene un alto crecimiento poblacional, la cual se duplica cada 22 años y la paternidad irresponsable es tan cruel que cerca del 50% de los niños guatemaltecos no conoce padre, o si lo tiene lo tiene compartido. En las encuestas familiares las madres guatemaltecas tienen 4.4 hijos, pero en realidad desearían haber tenido solo 3.8. Para que Guatemala tenga un desarrollo sostenible para salir de la eterna pobreza, la primera variable a modificar es el crecimiento poblacional exagerado, Guatemala tiene el más alto en América Latina. Los departamentos más pobres son aquellos donde el crecimiento poblacional es más alto (Huehuetenango y San Marcos).

Parte del subdesarrollo de este país se lo debemos a la Iglesia Católica que en cierto momento fue el brazo de control de los conquistadores. La intervención conservadora de Sor Pijije durante la Liberación fue nefasta para el país, y el cambio de dirección hacia la izquierda que tuvo la Iglesia católica durante las décadas de los 70´s y 80´s permitió que el país se radicalizara en dos sectores que desangraron el país. Es inaudito que en el siglo XXI aún se defiendan principios conservadores, en un país derrotado por esas políticas de exclusión, que durante mucho tiempo fueron avaladas por la Iglesia Católica. La misión de las iglesias es predicar el culto y creencias, su religión, costumbres según sea el criterio moral dentro de las diferentes sectas e iglesias. La separación de la iglesia y el Estado debiera ser una realidad.

Dejemos de manejar la doble moral, el doble estándar, donde el ladino de pisto sí conoce de métodos de planificación familiar y los usa aunque sea cachureco a ultranza, mientras tanto el guatemalteco pobre, aquel que vive en la miseria urbana o rural por falta de información, estará condenado a vivir y heredar más miseria. Creo que ya es hora en que la Iglesia se quede en el altar a donde van los feligreses y que deje al Estado generar las políticas necesarias para producir un mejor futuro. El buscar una ley consensuada no es más que un eufemismo para vetar dicha ley.
Alan Cosillo
acosillo@hotmail.com"

Tiene razón don Alan al decir que nada más odioso que la doble moral y es la que vemos nosotros cuando se nos insiste en que el problema de Guatemala es de natalidad y no de injusta distribución de la riqueza y de injusta distribución de la educación. El problema es mucho más complejo que la cantidad de nacimientos y mientras no lo encaremos en su raíz, no podremos aspirar a una paternidad responsable porque resulta que la misma tendrá que ser impuesta ya que solo un pueblo informado y educado tiene capacidad para tomar decisiones con absoluta libertad. Y la educación no puede ser sobre una parte de la vida humana, sino tiene que ser integral y herramienta para la vida. Yo creo que necesitamos una política de población, le guste o no a la Iglesia, pero me resisto a aceptar que la pobreza es producto de la natalidad, porque sostengo que es resultado de la injusticia que existe en el país, pero por razón de espacio habrá que seguir con el tema más adelante.

Fuente: www.lahora.com.gt


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