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La encuesta con resultado más adverso
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 28 de noviembre de 2005
ocmarroq@lahora.com.gt

En casi todas las encuestas, uno de los pocos puntos fuertes de este gobierno parecía ser el de la política educativa, porque mediante acciones de impacto el Ministerio había logrado trasladar la imagen de que en ese campo específico había no sólo trabajo, sino que además visión clara del papel del Estado para usar la política educativa como palanca para el desarrollo del país. Sin embargo, una encuesta especializada, que efectuó Gran Campaña por la Educación, demuestra que se ha retrocedido en los últimos dos años en cuanto a calidad y en cuanto a cobertura.

El resultado es apabullante, no sólo porque borra el único punto efectivo que podía presentar el Gobierno que no logra buenos resultados en seguridad ciudadana ni en economía, sino porque cualquier retroceso en educación nos condena como país a seguir arrastrando los efectos del subdesarrollo. Los esfuerzos por salvar el primer grado y por pintar las escuelas parecen tener más efecto cosmético que consistente a ojos de los expertos que participaron en la encuesta y cuyo resultado es, obviamente, lapidario.

No creemos que todo esté perdido, porque a dos años de que termine el Gobierno todavía es tiempo de que se pueda abordar desde una perspectiva diferente el esfuerzo por apostarle a la educación como piedra angular del trabajo de todo régimen. Es evidente que a la inventiva que la actual Ministra mostró siempre cuando estuvo al frente del CIEN, le hace falta ahora un profundo contenido. Porque los golpes de efecto, que indudablemente sirvieron para crear la aureola de que Educación era la única cartera que estaba cumpliendo con sus fines, tienen que ir acompañados ahora de contenido, de sustancia para que los cambios sean verdaderamente profundos.

Pensamos que cualquier revés que el país sufra en materia educativa es garrafal, porque implica daños a futuro. Por ello es tan preocupante que el sector magisterial no encuentre sintonía con las autoridades para avanzar hacia una reforma que nos ponga a la altura de las necesidades que impone este mundo tan tecnificado y competitivo. Guatemala, con su recurso humano olvidado y marginado, tiene poco que ofrecer a la hora de que tengamos que atraer inversiones y si mucho podemos aspirar a ofrecer una mano de obra que se mantiene barata porque tampoco queremos invertir en su superación. Y entonces sólo podemos ser maquileros de la industria textil, pero no podemos aspirar a que vengan empresas de alta tecnología que requieren de empleados con altas calificaciones.

No puede considerarse como un problema imputable únicamente a las autoridades de educación, porque hay que recordar que el sistema privado de enseñanza es un verdadero desastre y que en general los guatemaltecos le asignamos poca importancia a la educación. Y la labor del Ministerio tendría que ser la de lanzar una campaña nacional para que todos asumamos la importancia que tiene en el futuro.

Creo que, dadas las condiciones actuales, el Gobierno tendría que haber tenido una visión distinta en la formulación del Presupuesto y que la mayor parte de los fondos que se destinan a las fuerzas armadas tendrían que haber ido para una inversión sin precedentes en educación, que le permita al país un salto cualitativo que trascienda el período de gobierno. Pero evidentemente el país sigue caminando por los mismos senderos trillados de antaño, cuando los gobiernos ignoraron su deber y la necesidad de apostarle al desarrollo del mejor recurso que tenemos, es decir, el recurso humano.

Fuente: www.lahora.com.gt


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