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Alegrón de burro por un titular
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 17 de diciembre de 2005
ocmarroq@lahora.com.gt

Esta mañana, al ver sobre mi escritorio la portada del diario elPeriódico, me alegré al suponer que, en efecto, los “diputados buscan incluir reformas legales para que el TSE supervise el origen de los fondos electorales”, para lo cual, según el titular principal del diario, “Proponen prohibir las donaciones anónimas”.

Sabiendo que la ausencia de regulación sobre el financiamiento de las campañas es el talón de Aquiles de nuestro sistema electoral, busqué ávidamente la nota para ver quiénes eran los representantes que, haciendo a un lado sus compromisos partidarios, estaban listos para hacer una propuesta tan audaz. Sin embargo, me di cuenta que era un puro alegrón de burro porque a los dos únicos diputados que cita la nota periodística no hablaron realmente del tema en los términos reflejados en el titular del diario y sigo entonces con la convicción de que ese tema no será objeto de ninguna propuesta seria porque para los partidos políticos, que tienen el control de las decisiones legislativas en el Congreso de la República, no tiene sentido ponerse un candado que les impida seguir actuando como hasta ahora, con donaciones secretas y de origen oscuro.

Creo, sin embargo, que vale la pena que la sociedad haga un esfuerzo serio por presionar a los partidos políticos para que se modifique la legislación relacionada con los gastos de campaña, a efecto de que pueda conocerse el origen de los recursos que a manos llenas gastan los partidos cada cuatro años y que se traducen no sólo en la pública subasta de postulaciones para los cargos de elección popular, sino que además en raíz profunda de la corrupción que no se puede superar en nuestro país.

Ejemplos de cómo los financistas de las campañas se benefician luego de sus aportes sobran y saltan a la vista en todos los gobiernos. No hace falta ser demasiado quisquilloso para entender que el dinero de las campañas no se ofrece por la linda cara de los candidatos, sino que tiene un compromiso implícito que se traduce en compras, en contratos, en beneficios y privilegios obtenidos a través del incontenible tráfico de influencias.

Todos lo sabemos y aparentemente todos lo aceptamos, porque el silencio de la sociedad frente a ese problema y ante hechos que confirman, por ejemplo, que si un importador de vehículos apuesta correctamente se va a beneficiar con negocios consistentes durante los cuatro años en que esté en el poder el amigo, demuestra que como ciudadanos nos hacemos de la vista gorda frente a los trinquetes que se originan en esas donaciones secretas que luego se traducen en negocios jugosos a la sombra del Estado.

Y como para cambiar esa situación hace falta que los diputados establezcan normas legales férreas en el sistema electoral, podemos sentarnos a esperar que ello ocurra porque los representantes del pueblo son, en verdad, representantes de los intereses partidarios. Por ello digo que me causó una tremenda sorpresa leer el titular del diario que anunciaba como realidad lo que siempre me ha parecido un imposible. Lamentablemente no encuentro en el texto de la noticia que usaron para titular, elementos que sirvan para justificar ese alegrón que, por lo tanto, es para burros.

Fuente: www.lahora.com.gt


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