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Terror con terror se paga
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 20 de febrero de 2007
ocmarroq@lahora.com.gt

Las investigaciones realizadas en Europa sobre los vuelos secretos de aviones de la Agencia Central de Inteligencia que llevaban a personas secuestradas para recluirlas en cárceles secretas, además de la de Guantánamo, constituye un escándalo de grandes proporciones por lo que significa en cuanto al secuestro que se hizo, con complicidad de muchos de los gobiernos europeos, de ciudadanos que eran sospechosos para los norteamericanos y que fueron sometidos a interrogatorios bajo tortura en algunos territorios escogidos cabalmente por el poco respeto que tienen hacia los derechos humanos.


Siempre pensé que los terroristas no podrían triunfar si Estados Unidos mantenía firmes sus valores y principios, si anteponía el respeto a la ley a las consideraciones de seguridad. La experiencia de otros países, incluyendo nuestra pobre Guatemala, sirve para demostrar que cuando en defensa del sistema se prostituye al Estado y se convierte a sus agentes en criminales, no hay forma de ganar una lucha contra el terrorismo. Hoy en día en nuestro país vemos cómo los instrumentos diseñados para proteger a los criminales que sirvieron los fines de defensa del Estado, han sido puestos al servicio del crimen organizado que se beneficia con el manto de la impunidad tejido desde las más altas esferas del poder.

Estados Unidos cayó muy rápidamente en el juego de los terroristas y el gobierno de Bush decidió que para combatir al terror había que recurrir al terror. No le bastó el asesinato de personas señaladas como cómplices o dirigentes de células terroristas, quienes fueron atacados por las llamadas bombas inteligentes para eliminarlos sin derecho a juicio. Además se violentó el ancestral principio norteamericano de considerar inocente a toda persona hasta que se le probara lo contrario y de esa cuenta los agentes secretos, en complicidad con sus pares de otros países, secuestraban impunemente a cualquier sospechoso y lo retenían y torturaban sin que nunca se iniciara siquiera un proceso legal para investigar a fondo la realidad.

Cuando uno ve los informes conocidos en Bruselas sobre la cantidad de vuelos ilegales y secretos de la CIA, así como la cantidad y calidad de los pasajeros que llevaban esos vuelos, se da cuenta de cuán prostituido está el poder en Estados Unidos y cómo se llegaron a convertir en terroristas bajo el argumento de que es la única forma de enfrentar al terrorismo. La diferencia, en la mente de Bush como lo fue en la mente de los Lucas, los Chupinas y los Ríos Montt, es que ellos se creen terroristas buenos, que luchan por la "buena causa" para contener a los terroristas malos. Pero terrorista es terrorista y tan hijo de mala madre es uno como otro porque en esto no cabe aquello de que el fin justifique los medios. Asesinar o torturar inocentes bajo el argumento de que se está librando una lucha por causas nobles es una aberración inaceptable.

Y vuelvo a insistir que ahora que España nos quiere pasar su rasero para juzgar a los criminales guatemaltecos que violaron derechos humanos y que, por lo tanto, merecen en realidad ser sometidos a juicio, bien harían en la Audiencia Nacional pasarle la factura a Aznar y su gente, a los criminales de guerra que no sólo participaron en la ilegal invasión a Irak, sino que además pusieron las bases aéreas militares de España al servicio de los criminales de guerra que trasegaban sospechosos secuestrados a lo largo y ancho de Europa.

Fuente: www.lahora.com.gt - 190207


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