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Cuatro meses sin avances concretos
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala,20 de junio de 2007
ocmarroq@lahora.com.gt

Hace cuatro meses la conmoción nacional era tremenda cuando se supo de la muerte de los diputados del Parlamento Centroamericano y la participación en el crimen de elementos de la Policía Nacional Civil que, aparentemente, habían recibido información relacionada con vínculos de esos políticos con algunas bandas de narcos, lo que los llevó a secuestrarlos para robarles la "mercancía" y luego matarlos. Era evidente que ese mismo procedimiento se había utilizado infinidad de veces en el pasado contra otras personas y los agentes y sus superiores pudieron seguir tranquilos porque siempre expusieron los casos como un pleito entre bandas de delincuentes.

Tras esa impresionante y brutal información que puso en evidencia el nivel de podredumbre existente en la PNC, se habló de la crisis general de las instituciones del Estado guatemalteco y se expresó la necesidad de adoptar políticas correctivas urgentes. Pero muy pronto vinieron los grandes distractores que enterraron el tema. Entre la renuncia de Vielmann, la visita de Bush y los Reyes de España, más la reunión anual del BID, los guatemaltecos caímos en esa inveterada costumbre de ser incapaces de enfocar nuestro esfuerzo en temas concretos y en cuestión de pocos días el incidente de los diputados del Parlacen sólo servía para recordar que ese parlamento no sirve para nada y que es una carga para la sociedad.

De alguna manera hay que decir que quien ordenó la ejecución de los agentes involucrados sabía perfectamente lo que hacía y estaba seguro de que con ello ponía fin a la cadena de investigaciones. En efecto, luego del escándalo, resulta que el Ministerio Público no pudo nunca armar un caso contra los agentes y menos contra sus superiores, lo que evidencia nuevamente, a cuatro meses de distancia, que no sólo somos un Estado a punto de considerarse fallido, sino que somos un Estado incapaz de aplicar su propia ley.

En aquellos días, hace más de 16 semanas, parecía como si el crimen nos brindaba la oportunidad de atacar a fondo nuestros males con acciones concretas que nos permitieran depuraciones más allá de lo cosmético. Sin embargo, hoy en día ese crimen es apenas anecdótico y nadie se siente motivado a profundizar no sólo para lograr la condena de quienes desde arriba dirigían las operaciones de esos agentes comprometidos con el crimen, sino que para iniciar el proceso de cambio que el país requiere para mejorar sus fuerzas de seguridad.

A lo más que se llega ahora es a la ingenua opinión de alguien como el candidato a vicepresidente de la UNE, al afirmar que entre sus planes está cambiar la PNC sin dar más detalles del cambio que no tengan que ver con la asignación de un nuevo uniforme. Ya basta de tanta payasada al respecto del tema de las fuerzas de seguridad y hay que abordarlo con seriedad, entendiendo que estamos en una situación verdaderamente crítica porque no basta depuración sino que hace falta una total y absoluta reestructuración que va mucho más lejos que esa inocentada de proponer nuevos uniformes.

A cuatro meses de uno de los crímenes más brutales, que además evidenció hasta qué punto está contaminada nuestra fuerza pública y el aparato de investigación del Estado en el Ministerio Público, ni siquiera la CICIG pasa porque hay políticos que tienen evidentes compromisos con el crimen organizado y que no están dispuestos a que nada cambie en el país.

Fuente: www.lahora.com.gt


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