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El uso y el abuso de la fuerza
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 26 de septiembre de 2007
ocmarroq@lahora.com.gt

Los problemas derivados del comportamiento de los agentes de la Policía Nacional Civil al usar y abusar de la fuerza en contra de reales o supuestos delincuentes son mucho más profundos de lo que pueden parecer a simple vista. Se trata de la absoluta contaminación de las fuerzas del orden que lejos de ser instrumentos de paz y de seguridad, se han convertido en instrumentos del crimen organizado y, por lo tanto, una amenaza para la sociedad. Pero en ello tenemos mucha culpa los ciudadanos porque en mayor o menor medida hemos ido cayendo en el juego de que ante la inseguridad que vivimos hace falta usar la fuerza y aceptamos la validez de acciones de limpieza social.

Si la limpieza social fuera una solución a los problemas de violencia e inseguridad, Guatemala sería un paraíso de orden, puesto que aquí se ha recurrido hasta el cansancio a la eliminación de delincuentes por la vía de la ejecución extrajudicial. Durante este gobierno ese recurso ha sido permanente y han sido centenas los miembros de pandillas juveniles y traficantes que han aparecido muertos a la vera del camino, recordando aquellos funestos tiempos de las dictaduras militares en los que el asesinato era práctica común y corriente, tanto contra opositores del régimen como contra personas acusadas de ser criminales.

Lejos de componer las cosas, ese tipo de violencia que en alguna medida es aceptada por la sociedad, lo que hace es prostituirnos a todos. Sobre todo a las instituciones, porque cuando se avala ese tipo de prácticas, sin duda alguna que se envía un mensaje negativo a todos los agentes y ellos creen que parte de su deber es ese comportamiento delictivo. Muchos de los miembros de las fuerzas del orden han creído siempre que parte de su misión es actuar de esa forma y lo hacen con una especie de mística que termina por completo de envilecerlos.

Los ciudadanos tenemos que enaltecer la vigencia de la ley y el respeto al estado de derecho. Por ello fue que yo me incliné tan decididamente por la aprobación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, puesto que considero que al menos es un instrumento que pretende el fortalecimiento de nuestra institucionalidad en vez de caer en tentaciones que nos lleven al uso y abuso de la fuerza. Si nuestra falla está en que no podemos investigar adecuadamente para asegurar que el delincuente sea castigado de acuerdo con la ley, lo que tenemos que hacer es resolver ese problema creando cuerpos de investigación que sepan actuar en el marco de la institucionalidad. Lo otro puede parecer una salida más fácil, más tentadora posiblemente, puesto que presenta el espejismo de soluciones inmediatas, pero la verdad es que en el mediano y largo plazo lo que hacemos es prostituir a la sociedad en su conjunto y envilecer a las instituciones públicas.

Eso hicimos durante el conflicto armado interno, cuando se fueron creando los cimientos de la impunidad para que los que libraban la guerra en nombre de la defensa del Estado no corrieran riesgo de pagar consecuencias legales por los crímenes de la guerra sucia. Y eso estamos haciendo ahora, cuando avalamos la limpieza social en vez de volver los ojos al fortalecimiento de las instituciones de justicia. Este nuevo crimen cometido por agentes de la PNC es una muestra de cuán deteriorada está esa fuerza pública y la necesidad que hay de ponerle fin al uso y abuso de la fuerza.

Fuente: www.lahora.com.gt


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