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La importancia de la ley de adopciones
Por Oscar Clemente Marroquín - Guatemala, 7 de diciembre de 2007

Grupos sociales advierten que la semana próxima, concretamente el día 11, harán movilizaciones para presionar a los diputados a fin de que se logre aprobar por fin una ley de adopciones que preserve esa noble institución y ponga fin al negocio que actualmente existe en lo que no puede tipificarse sino como un verdadero tráfico de niños. Me parece que apelar a la dignidad de los diputados puede parecer fuera de tono en estos momentos, cuando todavía está en el aire el tema de la indemnización y sigue provocando serios problemas entre las mismas formaciones políticas con representación en el Congreso, pero es importante señalar que lo que está en juego es la definición de si nuestro sistema alienta la adopción como un beneficio para hogares sin niños y para niños sin hogar, o si simplemente mantenemos la decisión de que el nuestro sea un país en donde se venden y compran niños a elevados precios que se tienen que pagar en dólares.

Algunos estudios muestran que el fenómeno de madres por encargo ha ido proliferando en Guatemala porque hay gente que se dedica al negocio de vender niños y adquieren su materia prima entregando unos cuantos quetzales a mujeres que además de prostituirse, se embarazan para obtener ingresos que les permitan subsistir. Hay casos en los que se entrega a mujeres de muy pobres ingresos económicos cantidades que van de los cinco a los diez mil quetzales a cambio del niño que llevan durante nueve meses en el vientre y de esa forma los traficantes se aseguran que pueden disponer de suficiente cantidad para ofrecerlos a extranjeros que están dispuestos a pagar arriba de los veinticinco mil dólares por cada hijo adoptivo que logran obtener.

Eso significa que si hablamos de la adopción como un instrumento para proteger y ayudar a niños que se quedan sin sus padres, Guatemala no está orientada a ese fin. En todo caso, estamos alentando una adopción que tiene como finalidad proveer de niños a hogares en el extranjero a cualquier costo y eso significa que puede irse desde el fomento a la maternidad como negocio y por encargo, hasta el robo de niños porque al final de cuentas lo que es fundamental y decisivo para los que se dedican a ese tráfico es disponer de suficiente materia prima para que el negocio continúe.

Cabalmente la ley de adopciones se ha estancado porque son demasiados los intereses en juego y mucho el dinero involucrado. Si como se afirma, anualmente se producen alrededor de cuatro mil "adopciones" de este tipo que le cuestan a los padres adoptivos en promedio veinticinco mil dólares cada una, estamos hablando de un negocio de cien millones de dólares al año, lo cual es mucho dinero y sin duda que puede haber para salpicar mucho más de lo que hubiera significado la indemnización a los diputados. Si uno quiere encontrar la razón por la cual no hemos podido disponer de una ley que efectivamente consagre la adopción, la proteja y la haga valer como institución para ayuda de nuestros niños, basta una calculadora para entender que hay cien millones de razones que explican lo que está ocurriendo. Pero la sociedad tiene que entender el daño que se hace para mantener presión, sea para que esta legislatura o la que venga, aprueben por fin ese instrumento legal.

Fuente: www.lahora.com.gt - 061207


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