El compañero "Neto" Capuano, es "de los muertos que nunca mueren"
Por Oswaldo Enriquez C. - Guatemala, 7 de mayo de 2008
Un hombre de la estatura de "Neto" el amigo de todos, el incondicional, el imprescindible, el compañero de siempre, el más querido de los compañeros por su entrega y compromiso con la causa de la revolución, el Cónsul Ad Honoren de todos los guatemaltecos y latinoamericanos que necesitaban regularizar documentos por asilo político, por causa de las dictaduras y la democraduras del contienente, se nos ha adelantado en el camino de la vida.
Su ejemplo pervivirá en todas las generaciones de guatemaltecos que tuvimos la suerte y el honor de conocerlo, como alguien de estatura pequeña, pero de una gigante estatura moral, ética e ideológica. La generación del 44, se está terminando en su etapa física, pero han dejado sembrada cimiente en las generaciones futuras.
Nuestro reconocimiento póstumo a tan insigne guatemalteco, que vivió y murió en concordancia con su pensamiento y su práctica de vida cotidiana. A los amigos y amigas que lo cuidaron como el gran patriarca que es, va tambien nuestro reconocimiento, al Dr. Carlos Figueroa, el Arquitecto Gilberto Castañeda que estuvieron siempre atentos y turnándose en sus últimos momentos de su vida. El mejor doctorado Honoris Causa, lo tiene el compañero "Neto" en su pueblo que lo reconoce como uno de sus mejores hijos de la revolución.
El compañero "Neto" Capuano, es como dijo el Comandante Tomás Borge al referirse a Comandante Carlos Fonseca Amador, "de los muertos que nunca mueren".
Recien el año pasado la Procuraduría de los Derechos Humanos, lo recibió para nutrirse de sus sapiencias por invitación del Procurador de los Derechos Humanos, el Dr. Sergio Fernando Morales Alvarado y muchos de los y las trabajadores de la Procuraduría tuvimos el honor de compartir con "Neto", como todos lo conocimos en la estatura de su profunda humildad militante.
Descanse en paz nuestro querido amigo y compañero "Neto" y nuestras sinceras y profundas condolencias a su familia, amigos y al pueblo de Guatemala que pierde a uno de sus mejores hijos.
Respetuosamente,
Oswaldo Enríquez C.
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