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Venezuela, un ejemplo: las urnas antes que las armas
Por Ollantay Itzamná - Guatemala, 21 de mayo de 2018

En las dos últimas décadas el pueblo venezolano vivió y vive un recargado proceso de inyección de la cultura de la violencia financiada y promovida desde el exterior.

Pero, la cultura de la no violencia activa impulsada desde el gobierno central triunfó en diversos momentos, dejando a los vándalos con ansias de festejar.

Ningún país de América Latina ha acudido a las urnas, en los últimos 20 años, 25 veces para resolver sus diferencias políticas.

Es más, las democracias neoliberales y sus gobiernos ni tan siquiera permiten la revocatoria de mandatos para los cargos de elección popular. Venezuela y Bolivia son los dos únicos países donde se puede revocar al Presidente de la República por voto popular.

Ningún país de América Latina, con excepción de Cuba, vivió una sistemática guerra mediática, financiera, diplomática como soporta el pueblo Venezolano. Pero, este país suramericano, a mayor agresión externa, respondió con mayor democracia interna.

Hace un año atrás, en plena "guerra civil" no declarada por los guarimberos, el estoico gobierno venezolano tranquilizó al país convocando a una Asamblea Nacional Constituyente.

Luego, ante la guerra diplomática declarada por los países del Grupo de Lima (14 países), y el bloqueo financiero impuesto por el Imperio norteamericano, Venezuela sorprendió al mundo con la convocatoria a elecciones presidenciales anticipadas, y la puesta en circulación de la criptomoneda.

Al parecer que al estoico pueblo venezolano (que lucha como pelotón compacto de monjes guerreros) las agresiones internas y externas, lejos de empujarlos a la violencia fratricida, les abona en su mística ateniense: el amor por las urnas antes que por las armas. Admirable virtud.

La participación en las urnas de un promedio del 48% de los empadronados (cerca de 9 millones), en un país bombardeado con el odio y la intimidación por años, no es normal. De ese total de votos, más del 67% fueron para Nicolás Maduro, quien en 2013 obtuvo un poco más del 50% de los votos. ¿Qué dirán, ahora, los inmaduros latinoamericanos anti Maduro?

La violencia nuevamente derrotada en las urnas

La principal derrotada en las urnas del 20 de mayo reciente fue la violencia inyectada e impulsada desde los Estados Unidos y desde el interior. Se impuso la cultura de la no violencia activa.

La oposición nuevamente fue derrotada y vapuleada en las urnas, y con ella, los proyectos injerencistas del gobierno de los Estados. Al igual que los serviles gobiernos corruptos del denominado Grupo de Lima. El pueblo venezolano los venció sin disparar un solo tiro. Los derrotó con la misma arma liberal, la urna.

¿Qué hará el Imperio norteamericano y sus secuaces ahora? ¿Mandará fusilar a los cerca de 10 millones de venezolanos que acudieron a las urnas a emitir su voto? ¿Se atreverán los corruptos gobiernos cipayos de la región a desconocer a un Presidente Nicolás Maduro, reelegido nada menos que con más 67% de votos?

¿Qué harán todos los medios de información y sus opinadores que inyectaron sobre dosis de odio contra Nicolás Maduro y la democracia venezolana?

Por donde se mire, Venezuela no sufría, ni sufre, ninguna crisis humanitaria. Ningún pueblo con hambre puede tener esa mística y gallardía democrática que demostró Venezuela.

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