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"Bienaventurados los sufridos porque ellos heredarán la tierra" (Mt. 5)
Por Mons. Oscar Julio Vián Morales - 11 de junio de 2004

La tierra ha sido el grito secular de los campesinos de Guatemala. Sangre de miles y miles de campesinos han regado esta tierra que con su sudor han hecho producir. La Iglesia Católica del Vicariato Apostólico de Petén ha acompañado durante varias décadas, por la vía pacífica, el acceso de los campesinos a la Tierra. Sin embargo, señalamos con dolor e indignación las dificultades con las que tropiezan los campesinos para el acceso a la tierra. Intereses de grupos de poder económico, comportamientos arbitrarios de las autoridades locales, ineficiencia de las instituciones encargadas del tema, falta de voluntad política, etc., son algunos de los factores que están generando un clima creciente de inseguridad, de miedo y de violencia en las comunidades.

Hoy queremos denunciar el asesinato brutal, vil y cobarde de Hugo Oswaldo Gutiérrez Vanegas ocurrido en el camino de entrada a la Aldea La Pita, Santa Ana, Petén, donde residía, hecho acaecido el 5 de junio en torno a las cuatro de la tarde, él era catequista, servidor de la comunidad y luchador por la tierra, y fue macheteado cuando regresaba a su hogar después de participar en un encuentro de formación. Hugo, padre de 8 hijos, presidente del comité protierra de La Pita, encabezó la lucha de su comunidad y encontró bloqueos sistemáticos y actitudes arbitrarias y prepotentes de las autoridades de su aldea y del Municipio. El Alcalde Municipal de Santa Ana, Petén, se negó a reconocer los comités protierra de cinco comunidades que luchan por la estabilidad del arrendamiento de tierras ejidales para poder subsistir. En el mismo lugar en que se le asesinó, aproximadamente dos meses antes, sufrió un atentado con arma de fuego, por el mismo trabajo que realizaba. Como parte de su lucha y de las comunidades arrendatarias se constituyeron en una Asociación llamada "Comunidades Unidas" (La Pita, El Zapote, El Mango, La Sardina, El Juleque y Santa Ana Vieja). Actualmente se está intentando inscribir en el registro civil del Municipio de Santa Ana, encontrando aletargamiento del proceso por parte de las autoridades.

Otras personas, promotores jurídicos, animadores sociales, en este municipio, quienes luchan por evitar el despojo de sus tierras, han sido y siguen siendo amenazados de muerte y en muchos casos acosados para que abandonen su servicio a la comunidad.

Esta misma situación se vive en todo el Departamento. Además de Santa Ana, en los municipios de Melchor de Mencos, Dolores y Sayaxché, existen grupos de poder que utilizan la violencia y la intimidación para amedrentar a los posesionarios de las tierras y a quienes les asesoran, y de esta manera poder despojar a quienes las han poseído durante décadas, ante la pasividad cómplice de las autoridades.

Ante esta realidad dolorosa y enlutada demandamos:

- Seguridad para las personas que luchan pacíficamente por la certeza jurídica de las tierras.

- Respeto y apoyo por parte de las autoridades sin venderse a intereses económicos partidistas.

- Honestidad de todas las instancias implicadas en la regularización de la tierra, priorizando los intereses y demandas justas de los campesinos, quienes durante años la han regado con su sudor.

- Control efectivo de los grupos paralelos que actúan al amparo de las autoridades otorgándoles impunidad en sus hechos.

- Al Ministerio Público, la investigación y persecución penal del hecho.

- A los Tribunales, la aplicación de la justicia.

- A la Policía Nacional Civil, la seguridad de la población.

- A los organismos nacionales e internacionales que velan por los derechos de las personas, les pedimos que estén atentos a este tipo de violaciones pues estos hechos desintegran las luchas justas de los campesinos e intimidan a la sociedad.

El dolor del pueblo pobre y apoyados en las palabras de Jesús "felices los sufridos porque ellos heredaran la tierra", como Iglesia Católica de Petén, seguiremos acompañando y animando a quienes tenazmente luchan por una vida digna y por el derecho a la tierra.


* Mons. Oscar Julio Vián Morales, Obispo Vicario-Apostólico de Petén, presidente de la Comisión de Tierras de CEG y Carlos Francisco Leiva, responsable de Pastoral Social del Vicariato Apostólico de Petén.

Tomado de www.adital.org.br


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