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¡¡Que vergüenza votar!!
Por Omar Lucas Monteflores - Guatemala, 7 de septiembre de 2007

Actualmente significa legitimar al mediocre ganador y justificar el travestismo político de los politiqueros

“¿Ahora que nos queda?
elección o reelección
para mi es la misma mierda
¡Hijos de puta!
en el Congreso, hijos de puta en…” el Palacio
Bersuit Bergarabat

En el sentido estricto democracia significa el gobierno del pueblo por medio de un sistema político que permite el funcionamiento del Estado, en un sentido lato es el ejercicio de la libertad en donde se rige por las decisiones mayoritarias, pero sin lesionar los derechos de la minorías.

En Guatemala nos jactamos de practicar dentro de la historia reciente, dos décadas de ejercicio democrático, pero al ver en la cloaca en que se encuentra el país no hay necesidad de ser filosofo de la democrática antigua Grecia para darse cuenta que actualmente es muy difícil afirmar que hay democracia plena en Guatemala.

La pregunta esta para formularla tipo examen de admisión para la “U” ¿Qué existe actualmente en Guatemala: Monarquía, Aristocracia o Democracia? Fácil, la respuesta podría ser “todas las anteriores” o “ninguna de las anteriores”.

Es increíble ver que solo porque los españoles que vinieron a estas tierras americanas eran segundones sino existiría realeza en América, pero hagámosle caso a las familias ricas de Guatemala y digámosle que tienen el poder monárquico solo por ser de “sangre azul” y que su descendencia esta en el farsante y amarillista de Bernal Díaz del Castillo, entonces tenemos un poco de monarquía (risible ¿no?); Desde nuestra falsa independencia un grupo de rancios y miopes oligarcas nos han gobernado demostrando que el gobierno es de unos pocos, ósea también hay aristocracia.

Ahora lo bueno, ¿tenemos democracia? Claro que tenemos contestarían todos los que participan en la política partidista, como contestar negativamente si de ella viven. Durante los últimos eventos electoreros que se han registrado en la historia, se ha demostrado una apatía por parte de la población apta para votar con relación a estos eventos, existiendo un gran porcentaje de abstencionismo.

La clásica frase de los politiqueros partidistas es “…no dejen que otros decidan por ustedes”, y a lo cual afirmo ¡que frase tan falsa y manipuladora! La democracia significa según mi percepción, opciones y el abstencionismo no es más que eso, una opción a tomar ante los espantajos que se auto proclaman caudillistamente candidatos presidenciales y demás cargos públicos.

Pero ¿Qué se logra con el abstencionismo? Primero, es no legitimar la paupérrima e impopular “victoria” del que más votos saco dentro de la fiesta electorera, con esto se demuestra que no es representativo y que el hecho de que haya ganado en un acto que forma parte de la democracia como lo es votar, no significa que esté con el visto bueno de la mayoría.

Segundo, el abstencionismo nos hace exigir la participación de candidatos dignos de dirigirnos (si las condiciones sociales lo reclaman, ya que también existe la opción ácrata del poder horizontal) y con esto no permitir que cualquier persona con lúgubre pasado opte por posiciones publicas.

Tercero, habiéndose aplicado los pasos anteriores por añadidura vendría a practicarse una verdadera participación política, desapareciendo así la politiquería barata que ha existido en nuestro país. Ese travestismo político que nos presentan los politiqueros desaparecería dando lugar así a una participación digna de representar a un pueblo con ansías de ser escuchado.

Pero para esto hay que asumir nuestro papel social y político siendo consientes de nuestra necesidades naturales, culturales y sociales. Pedro Kropotkin menciono algo referente a esto “… que el diablo o el ángel no tienen nada que ver en los actos humanos, sino que todos ellos, buenos o malos, útiles o nocivos, derivan de un solo impulso: la consecución del placer.”

Es de mencionar que si existe la politiquería es porque nosotros lo hemos aceptado dejándonos manipular por los politiqueros y su teatromocracia. Es increíble tener personajes de que se cambian de partidos políticos como se cambian de ropa interior, que hoy esta con el verde mientras gobernó, que después en el amarillo, que luego en la azul, etc. ¿Y vuelvo a preguntar, quién les permite que hagan eso…? ¡Nosotros! Al ir a votar como si no tuviéramos opción a rechazarlos y condenarlos por sus mediocres actuaciones. ¡¡Por Dios, el Diablo, la Madre Natura o quien nos haya hecho!! En que fregados andamos pensando… Comprendamos que todos somos, más o menos voluntariamente, los autores de esta sociedad.

Pero no es coincidencia también de que personajes que han sido ex militares (cuques genocidas), prósperos comerciantes (narcotraficantes o personas llenas de dinero de corrupción y mafia), pastores religiosos (vendedores de cielos falsos y/o fariseos), intelectuales apolíticos (tecnócratas al servicio del poder), ex guerrilleros (populistas atribulados por el capital), personas que ofrecen seguridad, mano dura, seguridad, etc, estén participando con grandes posibilidades. Esto tiene su razón de ser en el arma preferida de ellos, el miedo. Immanuel Wallerstein nos lo explica así: “Para la gente ordinaria el resultado más grande e inmediato de la reducción de la legitimidad del Estado es el miedo, el miedo a perder el sustento, su seguridad personal, su futuro y el de sus hijos. El miedo, como bien sabemos, no siempre es el mejor consejero. Podemos ver las expresiones de este miedo en dos realidades evidentes, de las que los medios nos mantienen informados: la criminalidad y los llamados conflictos étnicos.” ¿Que candidato actualmente no esta ofreciendo seguridad?

Es por esto y otra razones más que manifiesto la vergüenza que siento al ser invitado a votar y trato de invitar al lector a no votar (esto se llama razonar su voto), en estas mediocres elecciones, hasta que no haya la seriedad necesaria para lograr un cambio ante estas estructuras decadentes. Comprendamos por medio de las frases populares que no mienten al decir que los partidos políticos no son la solución del problema, ya que ellos son parte de él, debido a que el problema no es que mientan, el problema es que les creamos, ya que el poder que ellos tienen es el que nosotros les damos.

Sencillamente les puedo justificar el abstencionismo argumentando que, si votar sirviera para algo estaría prohibido ¿¡no…!?

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