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Medicamentos genéricos, una alternativa para la salud
Por Olmedo España - Guatemala, 14 de marzo de 2005
olmedovillarreal@hotmail.com

Desde los orígenes primitivos, el ser humano ha vivido bajo el estigma de la enfermedad. El dolor que lo ha acompañado también ha sido el estímulo para encontrar la cura a múltiples males. La historia de la medicina es profusa en ejemplos de cómo se han vencido las epidemias y los diversos problemas de la salud, en este sentido los grandes pensadores han expuesto sus ideas para darle un sustento racional a las dolencias humanas.

Recientemente el sociólogo Parsons expone el concepto del "rol del enfermo", indicando que la enfermedad está "muy relacionada con la desigualdad".

Las estadísticas muestran que las naciones ricas disfrutan de mejor calidad de vida y en países pobres, los sectores desfavorecidos son los más proclives a la enfermedad, tal es el estado en que viven hacinadas miles de familias en los barrancos de la ciudad Guatemala, junto a la existencia de una pobreza extrema en el área rural. Las condiciones de vida no sólo son paupérrimas, sino que se agravan por el mínimo acceso a una adecuada dieta alimentaria y a medicamentos accesibles de bajo costo para aliviar sus dolores de carácter histórico.

La salud y la enfermedad son dos variables complejas que nos ilustran acerca de nuestro propio estilo de vida. Un individuo enfermo suscita una especie de sentimiento para un trato especial, en tanto como dice Susan Sontag, "la enfermedad es el lado nocturno de la vida".

Los enfermos gozan de algunos privilegios, como no cumplir con sus responsabilidades habituales. Si todo esto lo extrapolamos, una sociedad enferma es la que está ausente de la dinámica mundial, de ahí la trascendencia de velar por la salud de los habitantes.

Es curioso cómo gobernantes y políticos teniendo en sus manos "iniciativas para contar con una política de genéricos", no hayan logrado concretarla adecuadamente, olvidándose en la práctica de los derechos a la salud. En el seno del Congreso y de los círculos del Poder Ejecutivo cuestionan los medicamentos genéricos, siendo éstos una posibilidad real para mantener la calidad en la prestación farmacéutica del máximo nivel y bajo costo, tal es el caso de EE.UU., en donde se obtienen medicamentos a un precio de 60% menor que el original. Obviamente debe considerarse, al respecto, el respeto a la propiedad industrial y al esfuerzo en investigación y desarrollo, sin que esto represente una "barrera para las acciones de salud pública" y a la industria nacional.

Juana Rosario Mejía, de OPS/OMS, dice "¿Por qué repetir y exponer a grupos de población a nuevos estudios clínicos sobre eficacia y seguridad y reinvestigar lo ya investigado? Dado que la bioequivalencia, tema muy discutido -significa igualdad de efectos biológicos de dos medicamentos- no es aplicable a todos, sino sólo a los que representan un riesgo alto".

"Los fármacos genéricos, señala el cardiólogo Aldo Castañeda, representan la esperanza de vida de miles de guatemaltecos, ya que los productos originales son muy caros". Esto beneficia al ciudadano y posibilita al Estado la compra de los mismos a precios más favorables, orientado a "racionalizar el gasto público sin que por ello baje la calidad y la eficacia del medicamento genérico".

Esta apertura consiste en productos con la misma forma farmacéutica e igual composición cualitativa y cuantitativa en sustancias medicinales que otra especialidad en referencia, cuyo perfil de eficacia y seguridad esté suficientemente establecido por su continuado uso clínico".

El problema estriba que en el proceso sanitario no se debe ni se puede permanecer ajeno a lo que afecte a la salud del ser humano, y en países pobres como Guatemala es necesario que el gasto farmacéutico sea el menor, siempre y cuando no altere la "salud del propio enfermo".

La preocupación por la salud se enfoca a modificar la mercantilización de los productos farmacéuticos en función del respeto a la vida, en la que se supere la desigualdad social como causa estructural de nuestra enfermedad.

Fuente: www.sigloxxi.com


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