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El porvenir de la iglesia católica
Por Olmedo España - Guatemala, 12 de abril de 2005
olmedovillarreal@hotmail.com

Leonardo Boff, teólogo brasileño de la liberación ha dicho que "la pobreza creciente en el mundo y la devastación ecológica son los principales desafíos de la Iglesia". Otros autores señalan la necesidad de una renovación que fortalezca la fe, como experiencia espiritual al interior del catolicismo orientado a trascender las prácticas ritualistas.

Efectivamente se vive en este sentido, una crisis de la religión católica. Miles de fieles la abandonan y buscan otras alternativas en las prácticas pentecostales o la indiferencia, que se traduce, según algunos teólogos, como un colapso religioso. "La religión se ha vuelto opaca" y las Iglesias están vacías, sin embargo el ser humano anhela la paz espiritual para mitigar los arrebatos internos, fruto de nuestras frustraciones o problemas contingentes por la ausencia del bienestar material.

Esto explica que la religión como espiritualidad o fuerza estimulante de la liberación del ser humano, es una necesidad sentida. Así, ahora que somos testigos mediáticos de la elección de una nueva figura que sustituya a Juan Pablo II, surgen opiniones en torno a este tema.

En Guatemala hemos leído con atención en la prensa escrita a distinguidos colegas que han expresado sus opiniones acerca de múltiples aspectos. Han abordado desde diferentes ópticas el significado del Papa en la vida de la Iglesia y la sociedad. Son evidentes las diferencias, pero un hilo conductor amarra el sentido de lo escrito cual es la trascendencia del Sumo Pontífice en la historia universal.

Indican en otras partes del mundo que una de las facetas que caracterizó al Papa, fue su capacidad de "repartir sonrisas y bendiciones, predicar el evangelio y aconsejar la paz, pero ocultaba la mano de hierro al interior de la Iglesia".

También le recriminan el hecho no sólo de establecer alianzas

con el Opus Dei, sino la inflexibilidad para detener los avances hacia el Vaticano III propiciando su retroceso. De ahí que en las encíclicas, y cartas pastorales Juan Pablo II expuso su pensamiento en el que destaca su posición conservadora respecto al aborto, el divorcio, la infalibilidad papal, el papel de la mujer, la homosexualidad y el celibato.

Sostienen que esto fortaleció una Iglesia intolerante con el disenso, autoritaria y manipuladora de los miedos, desechando la virtud de la apertura del diálogo a otras formas de entendimiento religioso.

En el ámbito de los derechos humanos y la paz, fue mucho más avanzado porque su crítica al "nuevo ídolo" llamado capitalismo salvaje que considera el trabajo como una mercancía junto a sus enseñanzas por una responsabilidad ecológica, terminan coincidiendo con los postulados de la teología de la liberación que él mismo prohibió. A su vez marcó diferencias con el poscomunismo a pesar que históricamente lo apoyó porque en la práctica generó angustias y pobreza. Necesario es destacar su oposición en

él ámbito de la paz mundial a la guerra contra el pueblo de Irak.

La sensibilidad del Pontífice respecto a los derechos humanos y la paz, ha dicho Boff, es una expresión de ambigüedad porque al interior de la Iglesia "el Papa creó un nuevo derecho canónigo, unificó los catecismos y reforzó enormemente el poder de la conservadora curia romana, con lo que cerró la Iglesia a cualquier cambio”. En el mismo sentido Hans Kung señala que el

Papa "predicó los derechos humanos en el extranjero, pero se los negó en el interior a los arzobispos, a los teólogos y sobre todo a las mujeres".

Pareciera que nos encontramos ante una crisis de la institucionalidad de la Iglesia por que lo que era válido, ahora ya no lo es, lo que era atractivo ha dejado de ser y lo que era significativo ya no es. Superar esta ambigüedad será otra de las tareas del nuevo Pontífice. O continúa la religión verticalizada de carácter conservadora desde el vaticano o se asume una nueva espiritualidad, "en el que los teólogos no sean un freno, sino abran en este mundo atormentado el camino hacia la liberación".

Fuente: www.sigloxxi.com


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