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Colom o la frustación del fiscal
Por Olmedo España - Guatemala, 11 de agosto de 2005
olmedovillarreal@hotmail.com

El fracaso del Ministerio Público dirigido por un Fiscal con intereses político-ideológicos se constituyó en la causa fundamental de unproceso previamente anunciado de arribar a conclusiones de frustración respecto al caso de Alvaro Colom. Desde mi punto de vista, no comparto con otros colegas el criterio de una falsación de la justicia a partir de este hecho, porque ésta, al igual que los medios de comunicación, deben preservar su independencia de los actores políticos y económicos.

Efectivamente se montó un escándalo político para desarticular moralmente a un virtual candidato a la Presidencia de la República en la que sólo se tomó en cuenta “la licitud de la conducta del personaje de la fábula, pero no el de los fabuladores”. ¿Cuál era la intención que se escondía en esta forma de pensar? Pienso que restar confianza a un dirigente político para desvincularlo de sus relaciones sociales con el argumento del recurso fantasmagórico de la corrupción. El problema consiste que al no lograr tal propósito, la frustración generó reacciones como enjuiciar públicamente a los jueces porque no condenaron a quien con anterioridad había sido condenado por el MP como ente acusador sin poseer las pruebas publicitadas.

Frente a tal nivel de frustración el Presidente Berger se ve obligado aseñalar la debilidad del MP y el propio Fiscal reconoce deficiencias en el proceder. Si este señor Florido en verdad aspira a fortalecer la institucionalizad del Ministerio Público, debería además de empujar procesos de profesionalización, transparencia y dejar de enjuiciar de previo a diversas personas, sin que existan pruebas contundes y veraces. Debe evitar los afanes publicitarios y mayor sentido del principio de realidad porque hay tanto que hacer en el tema de justicia que da pena que este fabulador se pierda en la ilusión de la fabulación.

La moraleja de este caso en el que se constató una especie de interpelación de la opinión pública con aplausos o censuras, nos enseña que antes de juzgar y sentenciar, se debe actuar con sensatez, sabiduría y conocimiento. La amenaza del enjuiciamiento público a personajes de la política nacional sólo contribuye a debilitar el sistema de justicia si de previo no existen las evidencias justas y necesarias.

Fuente: www.albedrio.org


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