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Carceles y carcelarios
Por Olmedo España - Guatemala, 4 de noviembre de 2005
olmedovillarreal@hotmail.com

Ahora que estamos sumidos en una inagotable fuente de ejemplos malsanos, nos sobresalta el hecho que 19 reos se fugaron frente a la mirada de complicidad de los carcelarios. Atrás quedó el discurso engañoso del gobierno contra la corrupción.

Todo esto condujo a los medios de comunicación a señalar con objetividad las debilidades y carencias del Sistema Penitenciario, caracterizándolo como "la cenicienta del Estado". A su vez, han hecho múltiples sugerencias. Lo que ahora sigue, es la voluntad política del gobierno central para definir estrategias que sean validadas por las otras instancias estatales con la participación de voces autorizadas de la sociedad civil.

Considerando que uno de los fines del Estado consiste en la protección de la vida, no entendemos el porqué las cárceles se han convertido en escenarios macabros que generan miedo y angustia. La mente perversa de los carcelarios bautiza por ejemplo lugares como el infiernito, el boquerón, el hoyón para darle más realce a la morbosidad, porque allí se ejecutan crímenes, escapatorias y cientos de vejaciones.

Hoy que nuestro tejido social se ha visto afectado por la criminalidad y la violencia indiscriminada, se deben de encontrar los resortes para la defensa del Estado de derecho. Esto significa que aquellos que cometen atropellos en contra de las personas, deben ser encarcelados necesariamente.

Y aquí es donde está el meollo del asunto.

Porque es un hecho que en las cárceles existe sobrepoblación. No hay seguridad para evitar las fugas, sea por la fragilidad de la infraestructura o bien por la corrupción. No hay programas de readaptación y reeducación. Se estimulan las cuotas de poder. Dirigen desde el interior bandas de traficantes, secuestradores y otros etcéteras. Los carcelarios se enriquecen con las cárceles y los reos. En fin, los problemas son de bulto y no podemos aceptar bajo esta perspectiva, que la solución sea la privatización.

Sobredimensionar la fuga o despedir funcionarios sin una solución integral desde el Estado mismo, sólo puede servir para darle más publicidad a la idea de los empresarios de la política que proponen como única salida, la concesión de las cárceles a manos privadas. ¿Y el Estado para que sirve?

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