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Maternidad en soledad
Por Olga Villalta - Guatemala, 8 de mayo de 2005

Las instituciones están obligadas a apoyarlas.

Al nacer mujer, se recibe un mandato: toda mujer debe ser madre. No cumplir con este mandato significa NO SER MUJER. La mayoría de mujeres, sean jóvenes, maduras o al borde del término de su capacidad biológica para concebir, buscan cumplir con la norma.

Desde el primer año de vida, las niñas reciben una muñeca; comienza así el aprendizaje para ser MAMÁ. A través de la religión y las costumbres reciben mensajes que refuerzan el mito de la maternidad como destino.

En la actualidad muchas mujeres son “madres solteras”; al no estar acompañadas de un hombre, asumen la crianza de sus hijas/os solas; la mayoría de las veces sin apoyo económico del padre de sus hijos. Cuando existe ese apoyo, muchas de ellas se enfrentan a chantajes, intimidaciones e incumplimiento del progenitor.

La existencia de “madres solteras” altera el orden patriarcal. Familiares y amigas/os intervienen para que se “acompañen”, con argumentos como el hecho de que no es bueno estar “sola”; las orientan a cuidar su arreglo personal para encontrar a un “buen hombre”.

Ellas mismas buscan relacionarse con nuevas parejas, con la ilusión de encontrar a un hombre que las ayude con sus hijas/os, el cual aparece en contadas ocasiones; es la excepción y no la norma y obtienen más hijos, que aumentan la pesada carga familiar.

A las madres solteras se les acusa de ser las responsables de la desintegración familiar, de generar hijos problemáticos, drogadictos, pandilleros. Poco se habla de los esfuerzos que realizan para que sus hijos cuenten con alimentos, estudios y un techo mínimo.

El Estado refuerza el mensaje de que la “Familia es el pilar de la sociedad”, la cual debe estar constituida por Mamá, Papá e hijas/os; y deja afuera a las madres solteras. Por diversas razones -maternidad precoz, paternidad irresponsable, desconocimiento de derechos- muchas mujeres asumen solas la maternidad; la sociedad y el Estado, no están preparados para atender las demandas de este sector que crece día a día.

Asumir la maternidad en soltería no debería ser un problema. Hoy se le mira como problema porque el sistema en que vivimos está estructurado para atender un solo tipo de familia y no considera -hasta ahora- que esa mujer con hijos es un núcleo familiar en el cual pueden crecer hijas/os saludables física y mentalmente.

A estas madres solteras les es difícil sobrevivir, porque enfrentan la vida con menores recursos que los hombres; generalmente tienen baja escolaridad, realizan dobles jornadas de trabajo y cargan con la culpa de no tener un matrimonio integrado.

Hasta ahora estas mujeres han cargado su maternidad -que debería ser un hecho social- en soledad, El Estado, las iglesias y demás instituciones están en la obligación de apoyarlas y no condenarlas.

Tomado de www.prensalibre.com


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