Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Mujeres grandes
Por Olga Villalta - Guatemala, 8 de marzo de 2007

Va mi reconocimiento a estas mujeres de acero que abrieron brecha en una sociedad machista.

En los primeros días de febrero de este año emprendió vuelo al más allá, Stella Quan y a los pocos días,–el 15 de febrero– partía también Aura Marina Arriola. Las dos rondaban los 70 años, pertenecían a la generación que abrió sus ojos al mundo a mediados del siglo que recién terminó.

Las dos nacieron casi a mediados de siglo, oyendo rumores de los estragos que había causado la Segunda Guerra Mundial. Las dos participaron en las protestas de marzo y abril del 62 contra Idígoras Fuentes y abrazaron la causa revolucionaria, fueron críticas y pagaron el costo de mantener sus posiciones políticas saliendo al exilio.

Stella estudió Etnología y se desarrolló como una excelente académica. Aura Marina se dedicó a la Antropología, rama del saber en la que también destacó. A Stella la conocí a finales de la década de los ochenta, cuando yo daba mis primeros pasos en el feminismo; generosamente me recibió en su casa para compartir un café y conversar sobre el grupo de mujeres que estábamos gestando con otras amigas en nuestro país. Posteriormente vino de visita a Guatemala y se reunió con las que en ese momento conformábamos el grupo. Guardo en un papel amarillento mis anotaciones sobre lo que ella interpretaba en voz alta sobre el momento que la incipiente organización estaba viviendo.

Estábamos a las puertas de la primera ruptura, unas querían que el grupo fuera solo de autoconciencia y las que veníamos de espacios organizativos queríamos proyectarnos hacia otras mujeres. La intervención de Stella no logró evitar el quiebre, pero lo que esa noche habló se me quedó grabado para siempre y me ha servido en mi caminar por diversas organizaciones.

A Aura Marina la conocí después de la firma de los Acuerdos de Paz, sabía de su existencia por comentarios de amigas/os que la conocían, quienes referían que ella era una mujer de carácter fuerte y de gran capacidad teórica.

Las dos fueron mujeres fuera de serie, que supieron forjarse a sí mismas como seres humanos autónomos, ser reconocidas por su inteligencia, por su generosidad y por sus aportes académicos. Pelearon a capa y espada su derecho a ser tratadas como iguales por los hombres junto a los cuales impulsaban la revolución, quienes a pesar de ser de izquierda y llamarse democráticos, en relación a las mujeres se les rebalsaba el machismo aprendido a través de la familia, el sistema educativo y las demás instituciones culturales.

A la vez, las dos fueron mujeres de gran generosidad y amor a la humanidad. En el libro Nuestras Utopías, de Norma Chinchilla, se encuentran registrados por boca de ellas sus sueños, sus anhelos, así como su mirada sobre el tiempo vivido. A través de la entrevista ellas dejan traslucir sus posiciones políticas, el sentido de sus vidas y el sello inconfundible de su constancia y empeño en mejorar este mundo.

Cuando hurgué en el libro de Norma Chinchilla para hacer este reconocimiento, me sorprendió que sus textos estén ubicados uno detrás del otro, como que sin querer, el destino las hubiera marcado a la hora de partir.

Va mi reconocimiento a estas mujeres de acero que abrieron brecha en una sociedad profundamente machista. Ellas pasan a formar parte de las diosas que me acompañan en el esfuerzo –utópico para algunas/os– por hacer de este mundo un espacio en donde mujeres y hombres hablemos los mismos códigos, el mismo lenguaje y nos encontremos por fin como pares.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.