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La resaca del Día de la Madre
Por Olga Villalta - Guatemala, 17 de marzo de 2007

En mi barrio, desde temprano las ametralladoras no dejaban de sonar y luego pasaron unas señoras dejando una tarjeta con la frase “Feliz Día de la Madre”.

En mi barrio, desde temprano las ametralladoras no dejaban de sonar y luego pasaron unas señoras dejando una tarjeta con la frase “Feliz Día de la Madre”. Al abrir el correo electrónico comenzaron a llegar mensajes con frases bonitas y ramos de flores, provenientes de amigas y amigos queridas/os. Momentos después comenzó a sonar el teléfono, era mi hijo y de un par de amigas y amigos que querían demostrarme su afecto.

En los noticieros televisivos las/os presentadoras/es se derretían diciendo que tenían unas madres dulces, buenas, cariñosas, lo máximo… y les enviaban mensajes amelcochados.

Poco a poco en mi cabeza empezaron a revolotear los cientos de momentos en que he visto a muchas mujeres–madres con actitudes nada maternales emitiendo frases como las siguientes:
“Es que sos igualito que tu tata, cabrón; mierda de hijo que fui a tener; es que quizá no sos mi hijo; vaya inútil, no sabes hacer nada; entre más estudiás, más tonta sos; si, ya andás de puta… (ante los primeros novios); te pego para que te enderecés; en esta casa se hace lo que digo yo”.

Vinieron a mi mente imágenes de mujeres llenas de rabia, impotentes ante el alzamiento del vuelo de la hija o hijo que toma su propio camino. También manos que se agitan en el aire y descargan golpes en el cuerpo de una niña o niño.

Pienso en la cantidad de mujeres que por el temor a quedarse solas, recurren a encargar un bebé, como si ese nuevo ser fuera un bote salvavidas y se justifica el hecho diciendo que, ahora tiene un motivo para vivir.

Hace unos días, una amiga sumida en la desolación imprecaba, ante la separación del hijo: “Es que yo le di todo, me dediqué en cuerpo y alma a él, no tuve otro afán que sacarlo adelante”. Confusión que tienen muchas mujeres que son madres solteras, viudas o divorciadas que convierten a sus hijos (sobre todo a los varones) en sus parejas y los viven chantajeando y terminan, en muchas ocasiones, viviendo y respirando a través de las/os hijas/os, no teniendo ellas vida propia ni dejando vivir en paz a los demás.

Fechas como estas debería de llamarnos a la reflexión de cómo vivimos las mujeres nuestra maternidad. Habría mucho qué desempolvar, valdría la pena darnos cuenta que las mujeresmadres somos un claroscuro, es cierto que muchas hacemos grandes sacrificios por sacar adelante a las hijas/os, pero también cuando no damos cabida a anhelos propios, y construimos nuestro propio proyecto de vida, somos capaces de matar el alma de esos seres humanos que traemos al mundo.

La maternidad: llamamos familiarmente “maternidad” al hecho de que las mujeres asuman de forma particular y concreta el proceso biológico de la gestación y el parto, así como los cuidados posteriores que requiere el ser humano durante un período más o menos largo, o sea, el maternaje. La maternidad solo existe como mito, aún no es una institución como la paternidad. (Victoria Sau. Diccionario Ideológico Feminista. Editorial Karia, España).

Fuente: www.elperiodico.com.gt - 150507


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