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Ampliación del periodo de transición de poderes
Por Otto Zeissig Vásquez - Guatemala, 3 de mayo de 2007

Ayer fueron convocados los comicios generales para la elección de Presidente y Vicepresidente de la República, 158 diputados al Congreso, 20 diputados al Parlamento Centroamericano y sus respectivos suplentes y las 332 corporaciones municipales integradas por alcaldes, síndicos y concejales. Nos separan de la fecha de los comicios apenas 118 días.

La convocatoria a elecciones se realiza conforme las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, que entre otros, es significativo el cambio de calendario electoral. Los comicios se llevarán a cabo el domingo 9 de septiembre y de ser necesaria, como parece, una segunda vuelta electoral para la elección de presidente y vicepresidente entre las dos planillas que obtengan mayor cantidad de votos, se realizará el día 4 de noviembre.

La modificación del calendario no es para nada caprichosa, al haberse adelantado casi dos meses a las elecciones anteriores, se espera permitir el voto de hasta medio millón de ciudadanos que en los últimos meses del año se desplazan del altiplano occidental a la costa y boca costa, a la zafra del azúcar y cosecha del café. De lograr ese propósito no solo se incrementará cuantitativamente la participación electoral (hasta en 20%), sino que en la sociología electoral será significativamente mayor el peso político del campesinado indígena.

El cambio en el calendario también dará como resultado que se prolonguen razonablemente los períodos de transición entre las autoridades actuales y las electas. En el caso de Presidente de la República el periodo de transición fue siempre crítico, tomando en cuenta que en alguna ocasión la segunda vuelta se disputó con menos de quince días de diferencia del día 14 de enero, fecha en que la Constitución ordena la entrega del cargo. Según el cronograma actual de elecciones los nuevos titulares del ejecutivo tendrán no menos de dos meses.

Los diputados y los integrantes de las Corporaciones Municipales electos dispondrán de cuatro meses para preparar la transición de sus respectivas instituciones. Mientras que los diputados del Parlacen electos en estos comicios tomarán posesión de sus cargos cuando hayan sido convocadas las siguientes elecciones generales, las que deben realizarse en el año 2011, esto por la acumulación de diferencias de los períodos de cinco años de Parlacen contra los cuatro de los mandatos nacionales.

La transición que hoy nos ocupa es la que se refiere a la del Congreso de la República, por su gran importancia en la sostenibilidad de algunos procesos en marcha, como la posibilidad de brindar al próximo gobierno los márgenes de acción para que se concreten grandes acuerdos nacionales, que en papel han sido respaldados por todas las expresiones políticas. Un hecho trascendental para asegurar una transición exitosa, en términos de edificar una democracia de mayor calidad, lo constituye la discusión y eventual aprobación del Presupuesto de Ingresos y Gastos de la Nación para el año 2008, primer año de gestión de la próxima administración. Este evento debe verificarse en el mes de noviembre por la actual legislatura, cuando su sucesora ya haya sido electa y también el próximo Presidente de la República.

Invertir más y mejor en educación, salud y seguridad son además de notorias necesidades sociales, parte de los acuerdos de paz, de la Agenda Compartida de los Partidos Políticos y de los compromisos suscritos con el Plan Visión de País. Lograrlo desde el primer año del próximo gobierno no depende exclusivamente de él, sino en gran medida de la actual legislatura que debe dar el espacio de acción al próximo gobierno y ante todo asignar los recursos presupuestarios.

Por aparte, es muy probable que la próxima legislatura no cuente con una mayoría, lo que significa que la integración del Congreso con 158, no solo lo hizo un Congreso mas proporcional, sino que afecto de manera dramática la tradición presidencialista que informo el diseño del sistema político electoral. Esto significa que los recursos de poder del Ejecutivo están alterados en la práctica, y que, por obedecer este fenómeno al resultado inesperado del aumento de diputados, todavía no están claros los ajustes que el sistema debe realizar para garantizar la gobernabilidad democrática.

En este proceso, el Organismo Legislativo asume de manera proporcional los recursos de poder que un Ejecutivo, sin bancada mayoritaria va perdiendo.

En esta línea de análisis es importante proyectar el escenario ideal para la próxima legislatura, que tendrá como sucedió con la presente, un Ejecutivo sin “aplanadora” necesitado de acuerdos con el Congreso. Se sugieren tres aspectos que parecen identificar un Congreso a la altura de estos cambios políticos trascendentales: 1. Un Congreso con capacidad de debate autónomo del influyente poder económico, lo cual ha mantenido la presente legislatura a diferencia del poder Ejecutivo notoriamente alineado a la brújula política del sector empresarial; 2. Un desarrollo de la capacidad de acuerdos de mediano y largo plazo, a diferencia de las alianzas tan coyunturales que ha concebido en los últimos años; 3. Mayor capacidad de trabajo y mejores condiciones para su debate, lo cual tiene que ver, entre otras cosas con la acumulación de experiencia, reformas institucionales y voluntad política.

Fuente: www.i-dem.org - Nueva Epoca No. 1092


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