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Universitarios constructores de casas
Por Paola Hurtado- Guatemala, 13 de julio de 2005

Un grupo de estudiantes en Guatemala se dio a la tarea de construirles vivienda a los más pobres de los pobres.

Ver a decenas de universitarios que mezclan piedrín con cemento y colocan techos y ventanas, en vez de ir a fiestas o al cine durante el fin de semana, es una escena que se pondrá de moda en Guatemala.

Más de 250 estudiantes de diferentes carreras de las universidades Del Istmo, San Carlos y Del Valle se han unido en un movimiento que lleva por nombre “Un techo para Guatemala” y que busca dotar de vivienda a los más pobres de los pobres.

Estos jóvenes están decididos a donar su tiempo y mano de obra, además de tocar las puertas de empresas, fundaciones y personas para que les donen los US$1,300 que cuesta edificar un techo mínimo a una familia guatemalteca. Ya construyeron las primeras tres casas.

El movimiento nació en Chile, en 1997, como “Un techo para mi país”, y en 2001 se extendió en Latinoamérica. A la fecha cuenta con 150 mil voluntarios y ha edificado más de 60 mil casas.

Dos arquitectos, un economista y una estudiante de Relaciones Internacionales fueron los importadores del modelo chileno en Guatemala y quienes visitaron las universidades para captar voluntarios.

“Un techo para Guatemala” nació en 2004, y en febrero de 2005 edificó sus primeras tres viviendas en el asentamiento Las Flores, Amatitlán, con la mano de obra de un centenar de estudiantes que desde el viernes hasta el domingo prepararon mezclas y atornillaron vigas.

“El trabajo es bien cansado porque pasamos los tres días cargando planchas. Pero convivir con la gente, a la que uno le está construyendo su casa, es lo que más lo llena a uno”, cuenta Carlos Gallardo, un estudiante de Ingeniería Civil de la Universidad del Valle que es voluntario y miembro de la junta directiva del proyecto.

Durante los tres días de la construcción, los jóvenes comen y duermen en la comunidad (consiguen galeras o salones y viajan en buses) y se distribuyen en grupos de constructores, cocineros, acarreadores y mil usos.

“'Un techo para Guatemala' tiene como objetivo no sólo dotar de casa a familias que duermen hacinadas en covachas (hay un déficit de más de un millón de viviendas en el país), sino lograr que el joven universitario se involucre con la realidad del país”, afirma Mónica Espinoza, arquitecta y una de las fundadoras.

El movimiento prevé involucrar a todas las facultades y universidades y construir 40 casas antes de diciembre de 2005 y 500 anuales en los años siguientes (en Chile, los estudiantes han levantado 21 mil desde 1997). Se trata de viviendas de 6 por 3 metros, de cuatro paredes de planchas prefabricadas, una puerta de metal, dos ventanas de aluminio con paletas, techo de lámina y piso fundido líquido.

Lograr que los guatemaltecos crean en el movimiento y convencerlos de que no se trata de una estafa ha sido la tarea más complicada, cuenta Espinoza. Pero pese al escepticismo, son varias las empresas que como Publicentro, Productora Maya Digital, Casa del Águila, Taca, Cake Galery y Go Travel, lo han apoyado.

Los jóvenes no sólo aportan su tiempo, sino su “fe pública”. Los empresarios y las personas que ayudan, dice Espinoza, lo hacen porque creen en los estudiantes, saben que a su edad no son corruptos y que los mueven sus ideales en vez del deseo de enriquecerse. En esa credibilidad tiene depositadas sus fuerzas el movimiento.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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