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Consultas comunitarias y elecciones, ¿En donde está la democracia?
Por Pablo Sigüenza Ramírez - Guatemala, 30 de agosto de 2007

De dos mil cinco a la fecha, han sido celebradas alrededor de una veintena de consultas comunitarias sobre actividad minera y construcción de represas en territorios municipales, principalmente en municipios de Huehuetenango y San Marcos, pero también en Río Hondo, Zacapa; Ixcán, Quiché, y San Juan Sacatepéquez.

Sólo en Huehuetenango hasta el 12 de junio de 2007 habían participado en 8 eventos consultivos 64 mil 906 personas, de las que el 99.92 por ciento expresó rechazo a la minería. La novena consulta del departamento, efectuada en Santa Cruz Barillas, presentó la participación de 46 mil 614 personas entre hombres, mujeres, empadronados, no empadronados, adultos con cédula de vecindad, adultos sin cédula, adolescentes y 14 mil 850 niños y niñas, sumando su negativa a la de los otros distritos municipales.

En algunos municipios la participación de hombres y mujeres en las consultas fue mayor en número que la cantidad de votos emitidos en las elecciones generales de 2003. Este fenómeno evidencia que las consultas comunitarias se han constituido, para las personas participantes, en procesos de toma de decisiones mucho más significativos que la elección de un gobierno nacional. Con el rotundo NO que han manifestado las comunidades a la imposición de estos proyectos industriales se evidencia la preocupación que les invade, no sin fundamento, acerca de las consecuencias sociales y ambientales que generan esos negocios.

Frente a los intereses de lucro de grandes empresas transnacionales las comunidades están ejerciendo su derecho a decidir sobre el uso de los recursos en su territorio, pero además están intentando construir democracia participativa. Este proceso de consultas populares es un significativo avance en la lucha mundial de los pueblos, pues reafirma la posibilidad que éstos tienen de alzar la voz en contra del los intereses del capital que se sostiene y a la vez es fuente de un modelo excluyente y concentrador de sociedad.

La verdadera democracia se ha manifestado en las consultas comunitarias, sin embargo la sociedad excluyente y concentradora tiene la atención puesta en lograr que las elecciones generales del 9 de septiembre cumplan bien su papel de fachada democrática y maquillen al Estado autoritario que desde su origen ha sido manejado por el sector oligárquico del país. Un poco de macabra emoción le ha puesto al teatrito eleccionario la parición en escena del capital emergente peleando por espacios de poder político.

Los partidos de izquierda mientras tanto sin perspectivas reales de por lo menos hacer un papel decoroso en el proceso electoral. Si el voto vertido por las comunidades en contra de la minería durante las consultas realizadas correspondiera al voto de la izquierda en las lecciones generales próximas, tendrían los partidos de izquierda, aseguradas algunas alcaldías e incluso algún escaño legislativo. Precisamente son Huehuetenango y San Marcos los distritos electorales que, atrás de la Capital y el Departamento de Guatemala, mayor número de representaciones legislativas eligen.

Pero tres cosas influyen en que no se vislumbren esos resultados consoladores para la izquierda partidaria: a) Como mencionamos la gente siente poca trascendencia en la elección de los gobiernos del ejecutivo y del legislativo, en relación con la expectativa, el empeño y esfuerzo generado por las consultas municipales; b) Los partidos que presumiblemente apoyan el rechazo a la minería tiene pocos recursos económicos para hacer llegar el mensaje a las comunidades, la dinámica electorera los absorbe y los conduce a las mismas estrategias de la derecha electoral basada en el mercadeo feroz de símbolos y colores mas no de propuestas políticas; y c) Los mismos partidos, y se puede afirmar categóricamente que ningún partido se salva, reproducen el modelo concentrador y excluyente que el capitalismo abandera y sobre el cual se sustenta. En el discurso de los partidos de izquierda, en ocasiones, hay oposición al sistema, en la práctica el modelo se reproduce y legitima.

Habrá que dirigir la mirada al ejercicio de la verdadera democracia. Habrá que desdeñar el juego electorero y en contraposición habrá que repensar la política desde la práctica solidaria y libertaria que las comunidades organizadas están construyendo.

Fuente: www.i-dem.org – Nueva Época - Número 1276


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